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Obispos acusan inconstitucionalidad en normas del Gobierno para control de la natalidad

Según el presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Alejandro Goic, en las normas públicas "aparece un relativismo ético y una visión antropológica que ponen en riesgo el respeto por la vida y la dignidad de las personas".

10 de Enero de 2007 | 12:09 | Patricio Yévenes, El Mercurio Online
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Monseñor Alejandro Goic, manifestó hoy el rechazo de la Iglesia Católica a las normas nacionales sobre regulación de la fertilidad que permiten la distribución de la píldora del día después.

La Segunda

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SANTIAGO.- El presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Alejandro Goic, manifestó hoy el rechazo de la Iglesia Católica a las normas nacionales sobre regulación de la fertilidad que permiten la distribución de la píldora del día después, señalando que éstas constituyen un peligro para la vida.

"En las normas aparece un relativismo ético y una visión antropológica que ponen en riesgo el respeto por la vida y la dignidad de las personas, al menos de los más desvalidos y sin voz frente a los organismos de poder", sostuvo.

El obispo, apoyado por un estudio realizado por la Universidad Católica, señaló que estas disposiciones afectan el ordenamiento jurídico básico, ya que vulneran tres garantías fundamentales: el derecho a la vida, el derecho a la vida privado y el derecho preferente de los padres a educar a sus hijos.

"Las normas afectan el ordenamiento jurídico chileno y se alejan del cumplimiento de los deberes del Estado hacia las personas y las familias", indicó.

Agregó que la persona termina reducida a "un ser hedonista, materialista e individualista" y aseguró que "la píldora del día después tiene un efecto interceptivo o abortivo", lo que no ha sido descartado por los expertos.


Para monseñor Goic, el debate se ha realizado desde un punto de vista erróneo, ya que en vez de discutir sobre cómo regular la fertilidad humana, se debe estudiar la forma en que se valora la procreación en el contexto del matrimonio y la familia.


Además, explicó que para la Iglesia es fundamental velar por una buena calidad de vida, en donde las políticas públicas se enfoquen en dar solución a los problemas sociales.


"Cómo es posible que una pareja pueda tener una vida íntima en casas de 30 metros cuadrados,  cuando tienen hijos pequeños y adolescentes", declaró Goic.

Según dijo, el gobierno sólo está privilegiando el derecho a la intimidad y al ejercicio de la autonomía individual por parte de los adolescentes, pero no está educando y protegiendo el desarrollo de los jóvenes.


Para el presidente de la Conferencia Episcopal "el problema no se resuelve repartiendo píldoras que corren el riesgo de ser abortivas. A mi juicio el acento debería estar en tratar de resolver los problemas sociales que hacen que no haya una calidad de vida digna para la juventud y una educación adecuada".


La píldora de la discordia

Las relaciones entre el Gobierno y la Iglesia se entrabaron a mediados de septiembre de 2006, cuando en esa oportunidad, el Ejecutivo lanzó la campaña de la píldora del día después sin tomar en cuenta la opinión del arzobispado.


En ese entonces, la reacción de la Iglesia fue directa, declarando que ese tipo de prácticas hacían recordar a gobiernos totalitarios. Así lo manifestó monseñor Goic, argumentando que "este tipo de problemas se pudieron haber evitado incluyendo a la Iglesia en el debate sobre las normas de prevención de la fecundidad".


Al mismo tiempo, la Conferencia Episcopal se comprometió a realizar estudios con la Universidad Católica a fin de dar cuenta de distintos argumentos que permitan explicar la negativa de la Iglesia a aceptar este tipo de políticas.


Para el presidente de la Conferencia Episcopal, hoy las  relaciones con el Gobierno "son normales, aunque eso no significa que no hayan discrepancias. Si hubiese existido diálogo, pudieron haberse consensuado ciertas normas y no haberse impuesto algunas que a nosotros nos hieren profundamente".



 

El Ministro Secretario General de Gobierno, Ricardo Lagos Weber, al recibir el documento declaró que “no lo he terminado de leer, pero creo que lo que corresponde primero es valorar cualquier expresión como las que hace la iglesia. Al mismo tiempo creo que sí hay que dar una respuesta responsable, hay que tener estudiado muy bien el documento primero”.

Además, comentó que es importante valorar la postura de la Iglesia, sin embargo enfatizó que el Gobierno debe preocuparse del interés de todos los ciudadanos.

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