El fabricante alemán BMW aumenta su apuesta y dijo que tiene planes para reducir las emisiones de carbono a lo largo del ciclo de vida de sus vehículos, incluido el proceso de producción, en al menos un 40% para 2030 con respecto a los niveles alcanzados en 2019.
La meta supera significativamente los primeros objetivos de la marca que apuntaban a conseguir, en igual plazo, menos de un tercio de esa baja.
Para lograrlo el fabricante de automóviles con sede en Múnich adoptará una serie de medidas como aumentar el uso de materiales reciclados y reutilizables en la fabricación de sus vehículos, pasando del 30% al 50%.
"Estamos comprometidos con un rumbo claro para lograr el objetivo de 1,5 grados", dijo en un comunicado el director ejecutivo de la marca Oliver Zipse, refiriéndose al Acuerdo de París.
BMW se ha mostrado reacio a establecer una fecha límite estricta para la eliminación gradual de los automóviles de combustibles fósiles, haciendo notar las limitaciones a la expansión de los vehículos eléctricos, incluida la dolorosa falta de infraestructura de carga en la UE y en otros lugares.
Aún así, el fabricante de automóviles ha establecido una serie de objetivos de sostenibilidad en el pasado, que incluyen generar al menos la mitad de las ventas de BMW Group a partir de vehículos eléctricos para 2030 y reducir las emisiones de CO2 por vehículo y kilómetro conducido en al menos la mitad de los niveles de 2019 en el mismo período de tiempo.
Al igual que sus competidores, la compañía advirtió que sus ingresos en los próximos meses podrían verse afectados por la escasez de chips y los precios de las materias primas, a pesar de reportar ganancias más fuertes de lo esperado en sus últimos resultados trimestrales.