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Los recuerdos de "Pepe" Díaz: Su relación con Alexis en Cobreloa, por qué no llegó a la U y el lado más íntimo de Maradona

El argentino anotó más de una centena de goles con el club minero y le ganó dos finales a Colo Colo. Aquí relata su duro paso por China y hace férrea defensa de Nelson Acosta.

17 de Abril de 2021 | 12:15 | Redactado por Felipe Santibáñez, Emol
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Celebrando un gol a Colo Colo en el Monumental.

El Mercurio
Caos en el área de Colo Colo. Tras un mal despeje, el arquero Johnny Walker sale nervioso a cortar. José Luis Díaz ralentiza el tiempo. Baja la pelota, la acomoda y la golpea sutilmente para levantarla por sobre las desesperadas cabezas albas. Calama es una fiesta. Cobreloa le gana 4-0 a su clásico rival y se proclama campeón del Apertura 2003.


El "Pepe" llegó de Argentina a Osorno siendo un desconocido. Hizo buena campaña en el sur, también en Audax y Unión Española, pero en Cobreloa se convirtió en bandera. El club minero lo fichó tras un paso por la Católica, ganó tres títulos y convirtió más de una centena de goles. Ninguno tan especial como el que le anotó a Colo Colo.

"Como decimos en Argentina, sigo robando con el gol ese. Todos los años varios hinchas están recordando, están enviando el video de ese gol, imágenes de ese partido. Ese 2003 nos tocó jugar las dos finales con Colo Colo y ha sido todo nuestro", le cuenta a Emol desde Buenos Aires.

Díaz tenía espíritu de goleador. No era de hablar mucho. Usaba la 10 en la espalda y la melena le cubría el cuello. Todos los mercados sonaba en los equipos grandes de la capital. Por una razón u otra siempre se quedó en Calama. Fue a China y volvió. Fue a Perú y volvió. En su whatsapp tiene una foto suya festejando con Cobreloa y sus redes sociales están llenas de imágenes con la camiseta naranja. Espera que pase la pandemia para venirse a radicar al norte chileno.

-Dos de los tres campeonatos que ganaste en Cobreloa fueron con Nelson Acosta. ¿Cuáles eran las claves de él?

"Siempre hablan de que era ratón, pero para mí no es así. Yo lo entiendo de otra manera. A Nelson yo lo considero un hombre muy inteligente a la hora de conformar un equipo. Se puede jugar bien o mal, de acuerdo a lo que yo veía, pero lo importante era ganar. Es un técnico que tiene su espalda. Es un amigo mío, pero separamos las cosas. Hubo un episodio que nos pasó en La Bombonera jugando la Libertadores con Boca. Cuando él me saca nos dijimos unas cuantas cosas, después me agarró en la semana, me pegó su buen reto y la verdad que tenía razón".

-Te tocó compartir con una gran generación de canteranos en Calama: Alexis Sánchez, Charles Aránguiz y Eduardo Vargas. ¿Cómo los recuerdas?

"Yo siempre me caractericé por darme el tiempo de conversar con los más chicos. Nos sentábamos arriba de una pelota, hablábamos, contábamos un poco de historias. Si pedían algún ejemplo, les daba una mano. Nos moríamos de la risa también, pero son cosas que no me gustaría contar jajaja. Me alegra y me deja tranquilo. Los comentarios de ellos siempre fueron buenos. Siempre me nombraban a mí y otros compañeros que estuvimos pendientes de ellos por la ayuda que les dimos, no dejarlos solos, por preocuparnos de su futuro. Lo bueno fue cuando la selección va a entrenar a Calama con Claudio Borghi y me vinieron a saludar todos. Espectacular para mí".

Cobreloa, con Díaz y Alexis, antes de jugar con la UC (Crédito: El Mercurio).

-¿Cuando los conociste pensabas que iban a tener carreras tan brillantes o el talento no siempre es tan evidente?

"Alexis apenas llegó nos dimos cuenta el jugador que era. No había otra cosa que le importara más que la pelota. Hasta hoy, siendo más maduro, tiene la misma esencia. Charles y el Edu también. Sabían que si lo llevaban bien iban a llegar lejos. No sé cómo habrá sido el manejo con el tema dirigencial. Hoy ellos están un poco sentidos y no se quieren identificar con Cobreloa. Se identifican más con los clubes en que estuvieron después".

-En Calama hay mucha pobreza... ¿Qué significa Cobreloa para su gente?

"Es su alegría por la vida difícil que pasan ahí. Tiene puesta su esperanza en un club que por un rato le puede hacer olvidar malos momentos. Cuando no ganas partidos, lo sienten bastante y se enojan. Salíamos pensando en el escudito que teníamos ahí y en la gente que nos estaba escuchando por radio, porque no podía pagar la entrada. Yo me hice hincha. Estoy pasando nervios cuando escucho los partidos. Se sufre bastante de este lado. Cobreloa fue lo mejor que me pasó en mi carrera. La gente caminando en la calle nos trataba muy bien, siempre nos daba cariño. No tengo palabras para describir lo que siento por Cobreloa y por Calama".

Jugando contra Jorge Valdivia (Crédito: El Mercurio).

-Cobreloa lleva seis años en la B y ha sufrido varios problemas a nivel dirigencial.

"Nos han tocado malos momentos, se han hecho mal las cosas muchas veces. Se han visto muchas discusiones que no tienen nada que ver con fútbol. Ese tipo de luchas en vez de poner toda la energía en que nuestro equipo vuelva a la Primera División. Este año me sube la confianza por la llegada de Patricio Galaz como gerente y está Rodrigo Melendez de DT. Patricio tiene la espalda para dar su idea.Para poner la cara no sirve, él tiene que hacer su trabajo".

-Todos los mercados sonabas en varios equipos, ¿eran ofertas concretas?

"Yo estuve en la Católica y tuve la posibilidad de volver después estando en Cobreloa. La posibilidad de la U la tuve muchas veces y en Colo Colo también. En un año vinimos a jugar el último partido con la Unión y salí a reconocer el campo. Los periodistas se me acercaron y era que me habían cedido en préstamo a la U. Yo no sabía nada. Creo que el destino a veces haces las cosas. Me terminan expulsando cinco minutos antes de que acabe el partido y me dan seis fechas. Yo no tuve nada que hablar, la U no iba a querer esperar a un jugador tanto tiempo. Ir a Colo Colo ya era diferente, porque no quería perder el cariño de mi gente sabiendo que es un clásico bastante fuerte".

-¿Qué te dejó el paso por el Tianjin Teda de China en 2004?

"De China me querían cuando estaba en Unión Española, yo no quería ir porque todavía era chico y no conocía muy bien. Cuando terminé en Católica, también me fueron a buscar. Juego en Cobreloa, salimos campeones y se acercaron de nuevo. Sentí que era el momento para ir. No con muchas ganas. No era de mi agrado, pero me fui para mejorar el futuro. A mí me trató muy bien la gente del club, pero hubo un episodio en que yo me enfermo. Empiezo a adelgazar, me sentía mal. Fuimos a un hospital, hicimos los exámenes y todo hablado en chino, mi traductor no había ido conmigo. Llegamos al entrenamiento y el doctor me dijo que no pasaba nada. Allí era todo pastillas naturales, me dieron 20 de una, como si fueran caramelos. El hecho es que terminé más enfermo. Estuve seis meses y me volví. Quería hacerme los exámenes acá y que alguien me explique lo que en realidad tenía. Salió en la ecografía una cicatriz por una hepatitis y eso me enojó mucho. No quise volver".

El recuerdo de Maradona


El ex mediocampista se formó en Deportivo Laferrere, pero hizo su debut profesional con Mandiyú en el fútbol argentino. Le tocó vivir una época histórica para el club. Diego Maradona se había retirado y en 1994 dirigió al humilde equipo de Corrientes.

-¿Cómo fue esa experiencia con Maradona de DT?

"Yo llego chico ahí, 18 años. Había jugado con Lalo, el hermano. Fuimos compañeros y tenía muy buena relación. Él le habló a Diego cuando llegó a Mandiyú y deciden llevarme. Yo no lo podía creer, no paraba de mirarlo. Encima con él jugué el 80% de los partidos de titular. Fue una experiencia muy linda que te dirija tu ídolo, que te trate muy bien, vivíamos en el mismo hotel. Vi muchas cosas que la gente no sabe. Estuve más cerca y vi cómo era él. Cómo se comporta con la gente de afuera y el por qué".

-¿Y cómo era ese Maradona más íntimo?

"Muy cariñoso, muy amigo, muy de ayudarte en lo que necesitabas. Vi cómo trataba a la gente. Primero la trataba bien, pero la idolatría que sentían por él llevaba a las persopnas a ser más eufóricas. A agarrarlo, a abrazarlo, a tocarlo por todos lados. Ahí ya no le gustaba mucho eso y se enojaba. Con los periodistas era su guerra, porque siempre decía que hablaban de más. Pero yo vi un tipo cariñoso y muy, muy sensible".
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