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"Machos alfa" entre intentos de paridad: las señales que marcaron el inédito encuentro entre Kim y Trump

Con un nervioso pero duro apretón de manos, los líderes de EE.UU. y Norcorea iniciaron la cumbre cuyos detalles fueron minuciosamente negociados para dar imagen de igualdad. Pese a ello, las muestras de dominio no lograron quedar fuera.

12 de Junio de 2018 | 14:23 | EFE/Redactado por Valentina Salvo, Emol
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AFP
SANTIAGO.- Todas las miradas se posicionaron este lunes y martes en un solo lugar: la isla de Sentosa, en Singapur. Se trata del territorio neutral escogido para albergar la inédita cumbre entre el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un. Una cita que tuvo su clímax durante el primer cara a cara entre los Mandatarios.

Ambos salieron de sus respectivas limusinas de forma simultánea, pese a que el máximo jefe de Pyongyang, según trascendió, habría llegado siete minutos antes al hotel Capella. Trump entró por la derecha y Kim por la izquierda. Atrás, un total de doce banderas: seis norcoreanas y seis estadounidenses, intercaladas entre ellas.

Caminaron por el pasillo para encontrarse justo en el centro. Trump inclinó su mano primero, Kim le siguió al percatarse poco después. Finalmente llegó el esperado apretón de manos y el norteamericano palmoteó la espalda de quien hace algunos meses había apodado despectivamente como "hombrecillo de los cohetes".

Fueron 13 segundos de una tensa calma. "Encantado de conocerlo, señor Presidente", fueron las primeras palabras pronunciadas por Kim mirando fijamente a los ojos de su antiguo enemigo. Luego miraron a las cámaras, serios, y se permitieron sonreír recién una vez caminado el corto trayecto hasta la sala donde se reunirían acompañados solamente por traductores.

Desde el número de banderas hasta la cifra de periodistas que entraron en las reuniones -siete estadounidenses y siete norcoreanos-, los detalles de la cumbre fueron negociados minuciosamente para proyectar una sensación de paridad. "Querían asegurarse de que, tanto en lo ceremonial como en la seguridad, dábamos al mundo una imagen que les presentara como iguales. Los norcoreanos insistieron mucho en eso", afirmó a la cadena CNN un funcionario estadounidense implicado en las largas negociaciones previas a la reunión.

Sin embargo, el lenguaje corporal y sus señales no sigue libretos y para los expertos en la materia, tanto el que mostró Trump como el de Kim proyectaron simbolismos claves.

Machos alfa

Uno de los análisis en los que coincidió gran parte de quienes observaron minuciosamente los movimientos de ambos líderes, es que tanto el norcoreano como el estadounidense se mostraron nerviosos en su primer encuentro. Trump jugaba con sus manos constantemente y a diferencia de la actitud que mantuvo durante la cumbre del G-7, evitó a toda costa dar cualquier sensación de hostilidad.

"Estos dos tipos son machos alfa (...) Ambos quieren mostrar dominio y es por eso que hay un apretón de manos aplastante"

Karen Leong, experta en comunicación no verbal
Kim, por su parte, se movía constantemente en su asiento durante la reunión y se mostró, en más de una ocasión, impactado por los flashes y las cámaras. "Kim parecía como un niño en un parque de atracciones. No estaba intimidado pero sí emocionado y un poco nervioso", dijo a la agencia Reuters Allan Pease, experto australiano en lenguaje corporal.

No obstante, aunque predominando su amabilidad, corporalmente se mostraron fuertes y dominantes. "Cada vez que se dan la mano, puedes ver el blanco de la punta de sus dedos: estos dos tipos son machos alfa", afirmó al periódico La Vanguardia la experta en comunicación no verbal y directora de Soluciones de influencia, Karen Leong . "Ambos quieren mostrar dominio y es por eso que hay un apretón de manos aplastante", añadió.

Pese a ello y a que la imagen generalizada ponía a Trump como el anfitrión del evento y con un actuar casi paternalista, el Mandatario estadounidense cedió espacio a Kim, cuyo patriotismo pareció inspirarle respeto a quien le encanta exigir honores al himno y la bandera estadounidense. Una de las escenas que dio cuenta de ello ocurrió cuando ambos paseaban por las inmediaciones del lujoso hotel y Trump, queriendo alivianar la tensión en el aire, abandona su rol de guía – que mantuvo contantemente en la cumbre – dejando a Kim caminar delante de él.

La "Bestia"

Aún así y aunque todo el encuentro estaba debidamente pauteado, Trump no se deja encasillar fácilmente, y acabó por romper ese delicado guión con una búsqueda de protagonismo hacia el final de la cumbre.

Tras asegurar a los periodistas que las reuniones habían sido "lo máximo" y deparado "muchos avances" para las relaciones de dos países tradicionalmente hostiles entre ellos, Trump condujo a Kim hasta la comitiva de vehículos que se encontraban estacionados frente al hotel Capella.

Entre ellos, se encontraba su propio vehículo. Abrió la puerta de su limusina blindada, conocida como "La Bestia", en un gesto de vanidad que también dejaba entrever su superioridad, materializada en las nueve toneladas a prueba de balas y bombas que representa el Cadillac presidencial estadounidense, catalogado como uno de los más seguros y mejor equipados del mundo.

El lápiz

Pero los norcoreanos no se quedan atrás y también desafiaron el protocolo en una ocasión. Ocurrió cuando la hermana del líder supremo y una de sus más cercanas asesoras, Kim Yo-jong, dejó a un lado el lápiz proporcionado por Estados Unidos para la firma de la declaración conjunta concluida en la cumbre.

Inmediatamente le entregó otro al jefe de Estado norcoreano. La movida, aparentemente, tendría su causa en que el bolígrafo inicial tenía inscrita en su costado la rúbrica de Trump.

Ese pequeño gesto dejó clara la determinación de Pyongyang de salir de la cumbre en pie de igualdad con Washington, en un intento de legitimar su régimen y dar alas a un proceso de distensión que ha convertido a Kim en el líder más solicitado del momento.
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