Al menos 44 personas han fallecido en Nueva York y otros puntos de la costa noreste de Estados Unidos debido a las históricas lluvias torrenciales e inundaciones provocadas tras el paso del huracán Ida, según los últimos balances.
Con las calles convertidas en ríos y el servicio de metro inundado, la policía de Nueva York informó de, al menos, 13 fallecidos, muchos de ellos atrapados en sótanos y alojamientos insalubres a los pies de los inmuebles de Manhattan, Queens o Brooklyn.
Justo al norte de Manhattan, el condado de
Westchester se encontraba aún bajo el barro y muchas de las tradicionales casas de la costa este tenían hasta
60 centímetros de agua. Uno de los responsables del condado,
George Latimer, afirmó en CNN que tres personas se ahogaron al intentar huir de sus vehículos.
En el estado vecino de Connecticut murió un policía de tráfico.
Sin embargo, el mayor número de víctimas se dio en el Estado de Nueva Jersey, donde "al menos 23 personas perdieron la vida", señaló su gobernador, Phil Murphy. La mayoría de los fallecidos fueron sorprendidos en sus autos y probablemente se ahogaron, lamentó Murphy.
A su vez, cerca de Filadelfia murieron cuatro personas, según las autoridades locales.
"Fenómeno meteorológico histórico"
La Casa Blanca declaró el estado de emergencia en los Estados de Nueva York y Nueva Jersey, ordenando a los agentes federales que "identifiquen, movilicen y proporcionen a voluntad los equipos y recursos necesarios"
"Estamos todos juntos. La nación esta lista para ayudar", declaró el presidente Joe Biden, que visitará el viernes Luisiana, el primer Estado afectado el domingo por el huracán Ida, con casas destruidas y cientos de miles de hogares sin electricidad.
La declaración de "estado de emergencia" por estas inundaciones no tiene precedentes en Nueva York, informó el servicio meteorológico estadounidense, el NWS, que declaró haber registrado un récord absoluto de 80 mililitros de lluvia por metro cuadrado en una hora en Central Park, un récord absoluto.
La nueva gobernadora del Estado de Nueva York, Kathy Hochul, decretó el miércoles por la noche el estado de emergencia por las "graves" inundaciones en todos los condados que rodean a la ciudad, con cerca de 20 millones de personas potencialmente afectadas. El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, lamentó un "fenómeno meteorológico histórico".