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Padre de chileno detenido en Indonesia relata dificultades en el proceso y pide "solidaridad" a Cancillería

A poco más de dos meses desde que Víctor Ortega (34) se encuentra recluido en la ciudad de Bali, tras ser sorprendido portando 0,05 gramos de semillas de marihuana. Su familia pide terminar con la "incertidumbre" y cooperación humanitaria para el arquitecto.

15 de Septiembre de 2018 | 18:27 | Por Tomás Molina, Emol
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Víctor Ortega, chileno detenido en Indonesia, junto a su hermana Camila.

Familia Ortega Muñoz
SANTIAGO.- "Esa misma mañana estábamos en el funeral de mi suegra". El que habla es Juan Víctor Ortega Rocha (67 años), padre de Víctor Ortega Muñoz (34), detenido en Indonesia tras ser sorprendido portando 0,05 gramos de semillas de marihuana.

Aquel jueves 12 de julio, al luto se sumó el arresto de su hijo. A dos meses del mazazo, el hombre está sentado con un cigarrillo en la mano en el frontis de un edificio de oficinas ubicado en plena avenida Vitacura, casi a la altura de Américo Vespucio.

Con voz entrecortada y aguantando las lágrimas, relata a Emol lo que sucedió ese mañana, cuando un WhatsApp ingresó al teléfono de su hija. Era Víctor, quien se encontraba viajando hace algunos meses junto a su pareja por Europa y el Sudeste Asiático. El mensaje encendió las alertas. Pedía ayuda: Era inminente una acusación por tráfico de drogas en la ciudad de Bali, delito penado en dicho país con 5 años hasta 15 años de cárcel.

"Él dijo (a la policía) que había sido una compra que hizo en Holanda, legal. Mostró su voucher, su tarjeta de crédito y ahí pidió ayuda. O sea, había sido detenido. Ahí empezó todo esto", señala Ortega Rocha a a Emol.

Tras ello, indica este chofer de una empresa que presta servicios mineros en el norte de Chile, de forma inmediata su hija Camila Ortega (26) partió rumbo al Ministerio de Relaciones Exteriores para entregar los antecedentes del caso de su hermano.

"Al día siguiente, el cónsul que hay en Indonesia, un muchacho llamado Pablo Walker, nos recomendó a un abogado. Él no lo conocía, pero se lo había recomendado un cónsul honorario de Bali. Lo contratamos", asegura. Tiempo después, afirma, notó que aquello fue un error.

Mientras que Walker, quien reside en Yakarta (capital de Indonesia) "tardó 18 días" en aparecer en Bali para prestar cooperación presencial en el caso. En ese período, recalcó Juan Ortega, su hijo tuvo que "declarar varias veces" sin conocer el idioma y "con miedo de lo que estaba pasando".

Cambio de abogado y consumo


"A mi hijo este abogado (recomendado por el cónsul) no le prestó la asesoría que se había contratado para que hiciera su papel. Lo estaban acusando por tráfico, y ahora supimos que esa cantidad de semillas no daba para tráfico. Nos asustamos y este abogado nos dijo que lo mejor era que se inculpara por consumo. Lo cual no estábamos de acuerdo, porque mi hijo no consume, pero el miedo nos superó", reconoció.

De hecho, afirmó que Víctor Ortega portaba dichas semillas por "encargo de un amigo (...). Le hicieron dos test de drogas en Indonesia y los dos negativos".

El 26 de julio, tras conseguir aportes de amigos y compañeros de trabajo, Camila Ortega se embarcó hacia Indonesia. "Fue emocionante. Ese día pudimos hablar con mi hijo, se consiguieron un teléfono. Después de esa fecha estuve 24 días sin saber nada de él", comentó Ortega Rocha.

Una vez ahí, la joven se dio cuenta de que "no había ningún avance, no sabíamos qué línea llevaba, porque no comunicaba nada", sumado a que el jurista no hablaba inglés, asegura. "Dudamos del abogado y optamos por cambiarlo", afirmó el padre del detenido.

El proceso que ha golpeado duro a la economía familia. Y es que el costo relacionado con la defensa de Víctor Ortega, sumado a mantener a su hija viviendo en Indonesia, "nos ha obligado a vender nuestros pocos bienes. No hay bolsillo que aguante".

Por lo mismo, agradeció la ayuda recibida desde su trabajo y de cercanos, además de la cooperación quienes se han interesado por la situación de su hijo.

Incertidumbre y cooperación de Cancillería


El pasado miércoles se cumplieron dos meses desde que el arquitecto de la Universidad de La Serena y profesor de arquitectura digital -quien en los próximos días será padre- se encuentra recluido en centro de detención anti narcóticos de Bali.

"Todavía no está en la cárcel y físicamente lo han tratado bien", afirmó su padre, pero dijo que ha perdido cerca de 12 kilos y la depresión lo "tiene muy mal". Otro tema que le preocupa es una operación maxilofacial que se hizo su hijo hace poco tiempo, y es que al estar encerrado el tratamiento médico se ha visto interrumpido.

Pero "lo que nos está matando" apuntó Ortega Rocha es la "incertidumbre. Desconocer en qué va el proceso de mi hijo y cuánto se extenderá esto". Es acá donde, continuó, el papel del senador Francisco Chahuán (RN) "nos ha dado esperanzas".

"Pido a Cancillería que por favor, por tema humanitario, hagan alguna gestión para que mi hijo hable con su mamá, con su pareja. Somos personas comunes y corrientes. Se entiende que un Gobierno no puede meterse en las leyes locales de otro país, pero en este caso se apela a facilidades para el contacto telefónico, no comer en bolsas, mejor lugar para dormir y una asesoría permanente para conocer las leyes de Indonesia. Necesitamos información clara"

Juan Ortega Rocha
"El lunes pasado tomé contacto con el senador. Habló conmigo y me dijo que iba a cooperar. Me siguió llamando muy dedicado, diciéndome que tuviera fe y que iba a traer a Víctor. Me prestó asesoría de su abogado (Juan Carlos Manríquez) y este abogado se puso en contacto con el nuevo abogado que tenemos en Bali, quien está haciendo los papeles para que se revierta la acusación de tráfico a consumo", explicó.

Y añadió que de concretarse el cambio de tipificación podría reducirse la pena a tres meses de prisión y después "ellos mismos (Indonesia) lo mandan a rehabilitación, la cual no necesita". Pese a ello, Ortega Rocha insiste en que la mejor medida es que "lo deporten. Lo echen de ese país y vuelva a Chile (...). Mi hijo no tiene antecedentes ni nada. Ojalá se den cuenta de que es una persona que anda sin maldad".

Si bien gracias a la intervención del parlamentario la familia del joven detenido en Indonesia recuperó cierta esperanza, aún desconocen plazos para que el juicio en contra del arquitecto termine. Es por ello que solicitan mayor protagonismo desde Cancillería: "Por favor sean solidarios", dijo el padre de Víctor Ortega.

"Pido a Cancillería que por favor, por tema humanitario, hagan alguna gestión para que mi hijo hable con su mamá, con su pareja. Somos personas comunes y corrientes. Se entiende que un Gobierno no puede meterse en las leyes locales de otro país, pero en este caso se apela a facilidades para el contacto telefónico, no comer en bolsas, mejor lugar para dormir y una asesoría permanente para conocer las leyes de Indonesia. Necesitamos información clara", recalcó, añadiendo además la necesidad de poder extender la visa de su hija Camila, quien está acompañando a su hermano en Indonesia.
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