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Hermana de víctima de la Caravana de la Muerte hizo un llamado a no seguir "entrampados en el conflicto del 73"

María Alicia Ruiz-Tagle Orrego sostiene que en vez de canalizar el dolor en lograr que esos hechos no vuelvan a ocurrir, "seguimos contaminando a nuestros hijos con ese odio"

18 de Octubre de 2018 | 11:31 | Redactado por Tamara Cerna, Emol.
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El Mercurio (Imagen referencial)
SANTIAGO.- A través de una carta enviada a El Mercurio, María Alicia Ruiz-Tagle Orrego, familiar de una de las víctimas de la Caravana de la Muerte, hizo un llamado a no quedarse "entrampados" en el pasado.

En la misiva, la mujer vincula tres situaciones para referirse al tema. Señala que mañana se cumplen 45 años del deceso de su hermano Eugenio Ruiz-Tagle, aniversario que coincide con el fallo de La Haya, donde se reconoció que Chile no tiene la obligación de negociar con Bolivia; y con los 30 años del plebiscito. Estos hechos, continúa, "me ha llevado a cuestionar la manera en que como pueblo hemos intentado cerrar nuestras heridas".

"Cuán lamentable es entonces que nosotros, que nos damos por superiores, hayamos optado por ese mismo camino irracional de seguir entrampados en el conflicto del 73, en un pasado que nos inmoviliza e impide pensar con altura de miras en la clase de país que queremos".

Alicia Ruiz-Tagle.
"Con cuánta propiedad sostenemos que lejos de ser la mediterraneidad la causa del retraso de Bolivia, esta se debe a que al quedarse entrampados en el conflicto de 1879, fueron incapaces de mirar a largo plazo y forjar una nueva relación de cooperación mutua con Chile que hubiese mejorado sustancialmente las condiciones de vida de su población", sostuvo.

Y en esa línea, agregó: "Cuán lamentable es entonces que nosotros, que nos damos por superiores, hayamos optado por ese mismo camino irracional de seguir entrampados en el conflicto del 73, en un pasado que nos inmoviliza e impide pensar con altura de miras en la clase de país que queremos".

Ante esto, considera que al parecer, y tras 45 años, "no hemos logrado justificarnos y todavía necesitamos desesperadamente demostrar cuán intachables eran los nuestros, a la vez qué monstruosos los otros. Incapaces de aceptar las complejidades de toda agrupación humana, toleramos que los nuestros cometan horrores que nuestra lealtad ciega e inquebrantable justificará y defenderá a ultranza, sin duda alguna, inmerecedoras de toda comprensión y perdón".

Así, reconoce que "es lógico que quienes sufrimos los efectos de esta irracional violencia tengamos heridas, pero en vez de canalizar ese dolor en una fuerza constructiva para que esto no vuelva a ocurrir, seguimos contaminando a nuestros hijos con ese odio que hace que tantos jóvenes que no vivieron ni se vieron afectados por ese periodo se vuelquen en un fanatismo y obstruccionismo que dificulta construir una sociedad donde quepamos todos".

Indica que actualmente ya dejaron de preocuparle las causas y contextos, ya que "nada podemos hacer". En cambio, sí se está a tiempo de decidir "si seguiremos siendo un país entrampado e un pasado que nos carcome, o luchamos por no perder esta preciosa oportunidad que nos ofrece el presente de sentar las bases para un futuro en que volvamos a ser hermanos".

"Los bolivianos llevan casi 140 años entrampados. ¿Cuánto nos tomará a nosotros?", concluye.
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