Quiso contar su verdad. El piloto de rally
Samuel Israel, quien se vio sindicado como uno de los organizadores de las fiestas clandestinas en Cachagua, que generaron revuelo en la zona y a nivel nacional a principios de año, desmiente que haya sobrepasado las medidas sanitarias. Asegura que organizó "dos juntas con amigos", que "no había más de 30 personas" y que no hubo venta de entradas ni alcohol. En todo caso, reflexiona que "si pudiera retroceder el tiempo, no lo volvería a hacer".
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El Sábado.