El 18 de abril de 2020, un ciudadano fue interceptado por personal militar cuando circulaba por la vía pública en Cochrane. Eran las 22:20 horas y el toque de queda había comenzado a regir veinte minutos antes. No portaba su salvoconducto y transitaba acompañado de otra persona.
El hombre fue condenado por el Juzgado de Garantía de Cochrane por infringir el artículo 318 del Código Penal, que hace referencia a poner en peligro la salud pública en tiempos de pandemia. Sin embargo, la Segunda Sala de la Corte Suprema lo absolvió de forma unánime por considerar que cometió una infracción administrativa y no un delito. Establecieron que, con su conducta, no puso en riesgo la salud pública.
"La ley exige que se ponga en peligro la salud pública; no sanciona simplemente la infracción formal a las reglas de salubridad que la autoridad hubiere publicado", dice la resolución, según consigna El Mercurio. Los magistrados consideraron que, para que existiera un peligro para la salud pública, hubiera sido necesario que el hombre estuviera contagiado. También concluyeron dos personas caminando "en calles desiertas, por muy prohibido que esté por la autoridad, no es en absoluto idóneo para generar riesgo a la salud pública".
El fallo llegó luego de que se conociera otra resolución referente a materias pandémicas, esta vez adoptada por la Tercera Sala de la Corte Suprema, que acogió un recurso de protección que pedía levantar la prohibición de asistir a misa el día domingo a quienes residan en comunas en Cuarentena o Transición. Aunque la redacción del fallo todavía no se conoce, trascendió que la Sala estimó, de manera unánime, que habría un "actuar ilegal y arbitrario" al prohibir dichos eventos y que la medida "vulnera el ejercicio de la libertad de culto garantizado en la Constitución".
La sentencia se vuelve clave debido a que, como en la sala estaban los cuatro ministros titulares y la abogada integrante, debería marcar jurisprudencia respecto de al menos otros 15 recursos pendientes de distintas ciudades. Los miembros de la Tercera Sala, además, llamaron la atención esta semana cuando acogieron un recurso de protección del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) y resolvieron que la Gobernación Provincial deberá abastecer de 100 litros de agua potable diarios a cada habitante de la misma comuna.
¿Quiénes son los magistrados que integran estas salas, las que podrían resolver más casos similares relacionados con la pandemia en los próximos días?
La Segunda Sala
Está integrada por el ministro Haroldo Brito, ex presidente del Máximo Tribunal entre los años 2018 y 2019. El abogado de la U. de Valparaíso llegó a la CS en 2008, luego de ser propuesto como miembro titular por la entonces Presidenta Michelle Bachelet y ratificado por unanimidad en el Senado.
Haroldo Brito, Manuel Antonio Valderrama, Raúl Mera y Jorge Zepeda son sus integrantes
También la conforma Manuel Antonio Valderrama, quien se desempeñó en la Contraloría y la Inspección del Trabajo antes de ser Juez del Trabajo. Fue fiscal de la Corte de Apelaciones de Punta Arenas y posteriormente ministro del tribunal de alzada en Santiago. Fue juez del caso Riggs y entró a la Corte Suprema en reemplazo de Rubén Ballesteros en 2015, también nominado por Bachelet.
Raúl Mera, por su parte, es uno de los miembros más nuevos del Máximo Tribunal, pues su entrada fue visada el año pasado. Al momento de entrar, uno de los puntos de discusión fue la absolución que dictó para cuatro carabineros investigados por la muerte de los ex frentistas Raúl Pellegrin y Cecilia Magni en Los Queñes, cuando era ministro de la Corte de Apelaciones de Rancagua. Mera llenó el cupo de Hugo Dolmestch, que jubiló a fines de 2019.
Jorge Zepeda, en tanto, juró como ministro suplente de la CS el 18 de noviembre de 2019 y se desempeña en reemplazo de Jorge Dahm. Zepeda investigó las violaciones a los Derechos Humanos cometidas en la ex Colonia Dignidad cuando era ministro de la Corte de Apelaciones. Fue también presidente del Tribunal de Alzada de Santiago. En enero de este año, su voto dio la mayoría para confirmar el fallo de la Corte de apelaciones de Iquique, que había dejado sin efecto la expulsión de cuatro ciudadanos venezolanos que entraron a Chile de manera irregular.
La Tercera Sala
También la integra un ex presidente de la Corte Suprema, el ministro Sergio Muñoz, quien estuvo a la cabeza del Máximo Tribunal entre 2014 y 2015. También presidió el Tribunal Electoral entre 2008 y 2012. Cuando integraba la Corte de Apelaciones de Santiago investigó el homicidio de Tucapel Jiménez, onde dictó 12 condenas y cuatro absoluciones. También dirigió casos como el de Spiniak y el Riggs. Fue nominado a la Corte Suprema por Ricardo Lagos y entró en octubre de 2005.
La integran Sergio Muñoz, Adelita Ravanales, Mario Carroza y Ángela Vivanco
Se encuentra además Adelita Ravanales, una de las últimas incorporaciones luego de que fuera ratificada por el Senado de forma unánime en octubre pasado, cuando se desempeñaba como jueza de la Corte de Apelaciones de Santiago. Se le relaciona con temáticas de género y ha dicho públicamente que el proceso constituyente abre una oportunidad para delimitar las atribuciones de la Corte Suprema y del Tribunal Constitucional.
Su entrada se produjo cerca de la llegada del juez Mario Carroza a la Corte Suprema, hecho que ocurrió en diciembre de 2020. Entró en reemplazo de Lamberto Cisternas, luego de haber sido nominado como integrante del Máximo Tribunal en diversas oportunidades. Carroza es conocido por su participación como ministro en visita en causas icónicas, como la Caravana de la Muerte, el caso Quemados, la Operación Cóndor, la muerte de Pablo Neruda y de Frei Montalva. Fue, también, el juez que pidió la extradición a Chile desde Brasil de Mauricio Hernández Norambuena por el asesinato de Jaime Guzmán.
También integra la Tercera Sala la ministra Ángela Vivanco, quien tenía 55 años al momento de jurar en 2018 y se convirtió en la más joven de la Corte Suprema. Profesora de Derecho Constitucional y doctora en Derecho, Vivanco entró en uno de los cupos de abogados ajenos a la administración, en la vacante producida por el cese en el cargo de Patricio Valdés. La Sala la compartió con María Eugenia Sandoval, una emblemática dentro del espacio, hasta que ella se jubilara a principios de febrero.