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Un sensor biodegradable podría ser el futuro de la rehabilitación en lesiones

El desarrollo de esta tecnología, permitiría crear y monitorear un tratamiento personalizado para cada paciente de acuerdo a la lesión que tenga, además, el sensor está diseñado para disolverse luego de curar el tejido.

14 de Mayo de 2018 | 12:47 | EFE
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El Mercurio (imagen referencial)
LONDRES.- Un grupo de científicos de Estados Unidos ha desarrollado un sensor biodegradable que podría implantarse dentro del cuerpo para controlar la evolución de una lesión, por ejemplo en el caso de tendones dañados, informó este lunes la revista Nature Electronics.

El equipo encabezado por Zhenan Bao, de la Universidad de Stanford, diseñó un pequeño dispositivo plano que es capaz de detectar la tensión y presión en la zona lesionada -lo que ayudaría a supervisar el proceso de rehabilitación-, y que además se degrada una vez cumplida su función.

La publicación señala que este sensor, que de momento sólo ha sido probado en animales, podría ser utilizado "para controlar la presión sobre tejido blando dañado en tiempo real y ayudar a diseñar un programa de rehabilitación personalizado para pacientes convalecientes".

En la misma línea, explica que los sensores biodegradables son una tecnología emergente, en la que los dispositivos se diseñan con polímeros especiales para que se descompongan después de un tiempo determinado, lo que elimina la necesidad de volver a intervenir quirúrgicamente para extraer el implante.

Sin embargo, los productos existentes tienden a tener un pobre rendimiento sensorial o pocas garantías de compatibilidad con el tejido, añade. Es por esto que el trabajo actual motiva tanto a los investigadores. Paige Fox, quien también participó en su desarrollo, sostiene que se logró elaborar su sensor con polímeros biodegradables que en principio parecen ser totalmente compatibles.

Los autores probaron el dispositivo, muy sensible y elástico, implantándolo en la espalda de una rata, y comprobaron que no había ninguna reacción inflamatoria adversa, salvo una inicial considerada normal, incluso ocho semanas después del implante.

También observaron que, como estaba previsto, el sensor se descomponía en el tiempo indicado -el juzgado necesario para la curación del tejido- y que durante el periodo de actividad y hasta su desaparición no perdía propiedades.
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