No sólo Michelle Bachelet remeció a algunos cuando, desde la testera de Naciones Unidas apuntó a quienes por codicia han causado la actual crisis económica mundial, sino que también lo han hecho otros como la Iglesia Católica. Es más, una de las críticas más recurrentes en este tema es la falta de sensibilidad de los empresarios que han optado por despedir trabajadores.
Desde antes, pero con mayor intensidad en los últimos meses, los empresarios son puestos en la palestra por sus conductas y actuaciones, cuestión que un grupo, asociado en la
Fundación Generación Empresarial, ha buscado analizar, trabajar y modificar si viene al caso.
La gerenta general de la agrupación, Paula Valenzuela, no es de aquellas que sale al ataque y la defensa con excusas. No, al contrario, busca generar una reflexión frente al tema y hace presente que la inconsistencia e imperfección es una característica del ser humano.
Con tres años trabajando en esta organización, creada en 1993, bajo el lema “el valor de la ética”; ingeniera comercial de 39 años, una hija, cree que el rol del empresario chileno hoy ha ido mutando a tomar un rol más social, donde ya no sólo se le pide hacer un buen negocio y generar recursos, sino que preocuparse el cómo lo hace considerando a sus trabajadores y la comunidad. “Ya no sólo están preocupados en el qué, sino que en el cómo”, afirma.
- Y este tema, ¿permea a un grupo grande de este gremio o es algo selectivo?
“En general hay una mezcla de mayor conciencia del impacto de sus decisiones en la sociedad, como también –por la mayor transparencia e impacto de los medios- una necesidad de reaccionar a esas nuevas condiciones del mercado. Evidentemente, siempre hay personas, grupos, instituciones más conscientes que otros”.
- Esto es concordante con una evolución de economía de libre mercado a una economía social de mercado.
“Creo que sí, efectivamente. No está muy claro cuáles son los gatilladores de esta situación, pero efectivamente va así...”
-¿Hay mayor conciencia de que por mucho que uno empuje el carro, si no se arrastra todo el tren, éste no avanza?
“Hay dos tendencias. Una, más utilitarista; hacer las cosas bien y tener conciencia de que como organización se relaciona con distintos estamentos y por lo tanto, es un buen negocio y una segunda, más profunda, donde se reconoce que hay un rol social que cumplir y como condición es necesario promover esto”.
-¿Crees que la sociedad ha percibido ese cambio en el empresarios chileno?
“Creo que la sociedad se los está pidiendo y todavía nos queda camino que recorrer en ese sentido, porque es más fácil la figura pasada del empresario, que se preocupaba de su rancho. Hoy, la sociedad le está pidiendo al empresario y ejecutivo que salga de esa mirada limitada”.
-Pero, ¿quedó instalado el prejuicio?
“Creo que sí. Efectivamente hay poca confianza en el rol que cumplen los empresarios en el país y creo que se debe a una mezcla de cosas.
“Tenemos la convicción de que nadie es perfecto. Ningún ser humano vino a la vida así, sino que vino a recorrer un camino de aprendizaje para hacer lo correcto y actuar éticamente.
“Con nuestro barómetro de ética y valores empresarial hemos descubierto –en estos años- que las empresas tienen conciencia del protagonismo que ambos tienen en los negocios, por tanto, se han esforzado en la definición de ellos, pero quizás no han salido a la sociedad a excepción de lo que se conoce como RSE (responsabilidad social empresarial).
“Cuando se analizan los mayores dilemas éticos del empresario es la inconsistencia entre lo que declara la empresa y lo que hace y eso es algo súper humano. Le pasa a todas las personas, porque la verdad es que las definiciones son distintas al comportamiento”.
-Y desgraciadamente esa inconsistencia la sociedad la ve.
“Creo que nuevamente hay una mezcla. Una mezcla entre la baja percepción sobre el rol y la masificación de esto que produce un proceso de desacople. Es muy fácil levantar el dedo y decir que la empresa privada se dedica sólo a crear codicia. Eso es sumamente peligroso”.
Generación Empresarial se encuentra en este momento realizando su tercer barómetro sobre ética y valores que se sumará a los de 2005 y 2007. De hecho, estos estudios han revelado que sólo un 49% de los empresarios cree que la ética tiene mucha influencia en el aumento del rendimiento financiero de su empresa.
Paula Valenzuela asegura que hoy hay mayor conciencia entre los empresarios de que el interés personal es importante y necesario porque impulsa a los emprendedores, pero para eso se debe tener conciencia de la necesidad de pensar en los intereses comunitarios.
“Seamos honestos; si uno mira el rol del empresariado tiene muchos más elementos positivos y nadie los mira, y aquellos que son errores importantes son los que efectivamente se apuntan”, dice.
-¿Apuntas a los que hacen la crítica fácil?
“Creo que sí, hay crítica fácil porque es muy cómodo. No hay ni buenos ni malos y lo primero que debiéramos aprender es que así como hay derechos y como en una moneda de dos caras, hay deberes, si queremos ser consecuentes.
“Es muy fácil concentrarse en los derechos que se tienen y dejar de lado los deberes, eso revela desequilibrio”.
-La crítica más levantada es que el privado y su codicia sin límite nos tiene como estamos.
“Creo que como sociedad, no sólo en Chile, sino que en el mundo, hemos creado una mirada más individualista del ser humano; nos hemos dedicado a crear ejecutivos, empresarios y emprendedores, e incluso niños, adolescentes, que miran su parcela y nos hemos olvidado de esa mirada más comunitaria que nos hace mejores personas.
“Al perder esta mirada comunitaria hemos perdido como sociedad, los valores que nos definen. Cuando se le enseña a los niños que es importante con quién se juntan por lo que van a obtener, estamos mal”.
La gerenta general abre el tema y asegura que esto es algo mucho más amplio y profundo que debe generar un cuestionamiento no sólo de los empresarios, sino de toda la sociedad. “Tenemos que ver qué valores nos definen como chilenos”, añade.
-¿Ese cuestionamiento se lo están haciendo los empresarios?
“Mucho, algunos profunda y responsablemente sí. No sé si todos” (y aclara que tiene un sesgo porque su fundación convoca precisamente a quienes se preocupan del tema).
-En el último tema un destacado ejecutivo ha relevado la avaricia como necesaria para mover los proyectos, cuestión que ha implicado debate. ¿Es algo que han analizado?
“El foco en los intereses personales como motivación para salir a emprender es un elemento importante, y no lo es propiamente sólo de quien quiere sacar un negocio, sino que también en muchas actividades y que tiene su explicación en el interés asociado al significado del trabajo”.
-¿En qué escala está la ética en el mundo empresarial?
“Todavía, mayoritariamente, hay una mirada coyuntural. Si se ve la crisis subprime, el escándalo de Enron y otros, esto ha llevado a crear códigos de comportamiento ético, y esta es la primera etapa del proceso de generar conciencia de que la ética es importante.
“Estamos en la época de que importan los límites, pero paralelamente se debe trabajar en formar a las personas en valores porque cuando eso se integra, se genera alto gobierno. Porque sino, aunque me diga que no puedo cruzar una puerta, puedo hacer y trataré de que no me vean. Si se tiene la convicción de que hacer lo correcto es positivo y un camino para ser mejores, no lo haré”.
-O sea, estamos en un estado muy primario en temas de transparencia, probidad, gobierno corporativo. Se habla de corrupción en el mundo público, pero se olvida que a veces considera al privado y se recurre a la teoría del empate.
“Sí, pero estos temas son sumamente delicados, y cuando se habla de estos temas, a veces, se genera rechazo porque nadie es perfecto”.