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Yaisy Picrín: “El deporte es un arma de doble filo al querer bajar de peso”

Conocida nutrióloga, hoy lanza su primer libro sobre el tema y en el que reúne sus años de experiencia tratando a los chilenos. Insiste que no hay ni dietas, ni pastillas, ni cirugías mágicas.

05 de Noviembre de 2014 | 08:02 | Por María José Errázuriz L.

Lleva años en Chile ayudando a los chilenos a luchar contra su sobrepeso. Y desde que llegó, en 1999, esta nutrióloga cubana comprobó que algunos alimentos, comunes en nuestra dieta, engordan más que sus pares de otras latitudes.

Por eso, desde ese momento comenzó a estudiar e investigar sobre nuestra realidad con la finalidad de publicar un texto que se hace cargo de ella y que hoy ve la luz. Tras años de experiencia, “El método Picrín”, de la doctora Yaisy Picrín viene a dar respuestas a muchas de las dudas que tenemos sobre la alimentación en pleno S. XXI.

En sus páginas desmitifica algunas teorías como que el ejercicio es fundamental para bajar de peso –cosa que es cierta en una etapa posterior a comenzar la dieta- o que es malo hacer ejercicios en ayunas.

Y mantiene su afirmación de que en materia de control de peso no existe la magia, ni dietas, ni pastillas, ni cirugías. Pero sí es categórica al decir que nos tenemos que convencer de que hay dos venenos que debemos sacar de nuestras vidas: el azúcar y las grasas saturadas.

-En este último tiempo han aparecido un sinnúmero de textos sobre dietas que se contraponen. ¿Por qué tanta controversia?
“Hace poco leí que, a veces, llega un minuto en la vida en que se deben borrar todos los conocimientos que se tienen para aprender algo nuevo. Creo que en alimentación pasa lo mismo; cuando estudié nos decían –y hasta el día de hoy se hace- que el 60% de los alimentos consumidos en el día debían ser carbohidratos y un 20% proteínas y que las frutas son saludables y por lo tanto hay que comer mucho de ellas. Pero si lo llevas al día a día, con esta dieta engordarías a los pacientes y peor, en 2 años los tendrías con diabetes o problemas de dislipidemia.
“Claro que las cosas han cambiado y no existe la fórmula mágica, la dieta infalible, porque cada paciente es un mundo y cada lugar donde nos encontramos tiene alimentos especiales y diferentes”.

-¿Qué se hace cuando te bombardean con hechos como que el éxito de una dieta está en la restricción calórica o en el ejercicio, o en la eliminación de los carbohidratos?
“Todo vale porque ninguno excluye al otro. Elimina los carbohidratos de tu vida en una etapa que dura 20 días, pero después hay que incorporarlos de forma integral. También es cierto que podríamos no contar calorías y decir ‘bueno gasto 1.200 calorías y me como una barra de chocolate’ pero eso no es sano”.

-¿La fórmula dieta-ejercicio ya no resulta tan eficaz?
“El camino para bajar de peso de verdad es la dieta y el ejercicio, es un complemento que permite mejorar aspectos como el sistema cardiovascular. Todos los estudios han demostrado que la verdadera manera de bajar de peso es con la restricción calórica y la actividad física es un buen complemento para que baje el colesterol y otros. El binomio dieta-ejercicio es el ideal, pero el ejercicio se debe incorporar cuando se está en la fase de mantención porque son incompatibles cuando se está bajando de peso: estás haciendo una dieta de restricción calórica y aumentas la actividad física y el resultado es que te fatigas y te terminas frustrando. Se debe ir paso a paso”.

-Con los años hablas de cuerpo sano y al duopolio dieta-ejercicio has introducido la terapia ortomolecular. ¿Son importantes otras cosas que a simple vista no se ven?
“Bueno, muchas veces partimos por ahí; hacemos una desintoxicación del cuerpo, es decir, sacamos toxinas y metales pesados que entorpecen y ponen lento el metabolismo para lograr el objetivo. Si se está en un proceso premenopaúsico regulamos las hormonas y una vez que el organismo está bien, la baja de peso se va por un tubo y no le cuesta nada. En esto intervienen varios factores como el uso de medicamentos crónicos, la contaminación ambiental, el estrés, que se necesitan regular y en ello hay que trabajar”.

Yaisy Picrín reconoce que la gran mayoría de las fórmulas para bajar de peso se han quedado en la dieta, el ejercicio y ahora, la cirugía bariátrica, e insiste: “No nos rindamos, el 50% del fracaso de los pacientes es de los profesionales. Creo que debemos crear un cambio de switch”, dice.

Y agrega que si bien muchas personas no pueden acceder a una terapia ortomolecular sí puede tomar medidas a su alcance como eliminar de su dieta la infinidad de productos procesados que están llenos de químicos que el cuerpo no puede procesar. “El camino es más largo que ponerse un suero, pero se va a llegar a tener un metabolismo saludable y aumentar los años de vida”, afirma.

“Hay que aprender a leer las etiquetas, no puede ser que sólo metamos productos en el carro, hagámonos cargo de las cosas que estamos introduciendo al cuerpo. Los chilenos son muy inteligentes y lo pueden hacer”, asegura.

-Con toda la investigación realizada, a estas alturas, ¿en qué cosas nos equivocamos y son cosas que ya no se deben seguir haciendo?
“Una de esas cosas es suprimir el hambre de manera absoluta; antes se usaban medicamentos que generaban cero apetito y el paciente no comía, pero se demostró que cuando se dejaba la pastilla mágica, se volvía engordar. También ya nadie postula dietas como de la sopa de la luna o la de los tres días; la gente entendió que con eso no se va a ninguna parte.
“La dieta es para toda la vida, el nutriólogo no es sólo para bajar de peso para el matrimonio; si no se lleva una dieta adecuada, al contrario, se necesitará al cardiólogo, al endocrinólogo”.

-Hablas de que el ejercicio es un arma de doble filo, ¿por qué?
“Porque la gente se dio cuenta que se metía a un gimnasio, bajaba 5 kilos y de ahí nada más, sobrándole 15. Conseguían flexibilidad y resistencia, pero no pasaba nada. Y esto también tiene que ver con la furia; la gente quiere correr maratones y terminan lesionados. El deporte es una cuestión cultural, se debe hacer porque es bueno, pero no por moda, ni por obsesión, porque hacen deporte, se alimentan con las calorías necesarias para ello y cuando lo dejan de manera abrupta –ya sea porque realmente no son amantes de la actividad física o se fueron de vacaciones- suben todos los kilos. Bajar rápido de peso no es malo, pero subir rápido es malísimo y el corazón te castiga. Y ojo, el deporte no es acumulativo, no porque hiciste deporte toda tu vida, puedes comer de todo cuando lo dejas”.

-Desmitificas varias cosas como que es malo hacer deporte en ayunas porque consume músculos.
“El deporte se debe hacer en ayunas porque es cuando el cuerpo se activa ya que se va rápido a ocupar las reservas, el rollito. Si se come antes del ejercicio, primero gastaré eso y después las reservas depositadas”.

-¿Hay acuerdo hoy respecto de los carbohidratos?
“Cuando llegué a Chile dije que la fruta engordaba y el Colegio de Nutricionistas me cayó encima porque entonces se decía que había que comer 5 a 3 frutas diarias. Hoy todos hablan del índice glicémico y se considera que algunas aportan más calorías que otras, que algunas disparan la insulina y por ello, hoy algunos pueden comer una sola y ya.
“Fue lo mismo cuando dije que el smog engorda, porque el metabolismo se pone más lento ya que nos introduce metales pesados y eso lo avalan estudios. Vivimos en un ambiente obesogénico, lleno de toxinas que hacen más lento nuestro metabolismo y nos estresa. Estamos engordando por respirar, por estrés y por comer cosas que dicen ser saludables y no lo son”.

-Hoy se considera el metabolismo de la persona en un proceso de baja de peso y el hecho de que cambia. ¿Hay laguna clave que permita acelerarlo?
“El metabolismo es la capacidad del cuerpo de generar energía que nos permita funcionar. Todas las dietas parten en 2 mil calorías y muy pocas personas las queman en el día. Se puede activar el metabolismo con actividad física y consumiendo alimentos que lo estimulan como las proteínas magras, ya sea animal o vegetal, las legumbres y los granos integrales como la avena y el arroz. También se debe tomar agua potable purificada, un vaso en ayuna a temperatura ambiente, lo estimula. Y los alimentos fríos lo aceleran, igual que el frío.
“Hay otras cosas que lo frenan como el azúcar, ya sea la sacarosa o lo que obtenemos de la fructosa que el cuerpo transforma en glucosa”.

-Últimamente se han puesto sobre la mesa temas como la necesidad de dormir y bien.
“Y cómo estás yendo al baño. Estos dos temas participan a diario en nuestro metabolismo. El sueño lo dirige porque el cuerpo libera una hormona, que es el cortisol, que supuestamente en la noche debe estar baja para que el paciente descanse y con ello logre bajar de peso, al quemar las calorías extras que se quedaron ahí estocadas. El sueño es fundamental y no tiene que ver con las horas diarias de éste, sino la calidad para descansar y por eso, si no hay una correcta liberación de melatonina, la suplementamos.
“La buena digestión no tiene que ver con lo que pesamos cuando nos subimos a la balanza. El intestino es demasiado extenso, el puro colon mide 1 metro y tiene una sobrecarga de hasta 10 kilos que si no se limpia se ve en la pesa. Pero es ahí donde se fabrica el mayor sistema de defensa del cuerpo entonces cómo no nos va importar. El hígado, en cambio, tiene que ver con la destoxificación y puede estar bloqueado por las cosas que comemos”.

-A estas alturas, ¿hay personas que no bajan nunca de peso?
“Conozco algunas a las que le cuesta; si uno le quita las calorías a cualquier ser humano va a bajar sí o sí, y la mejor prueba es perderse en el desierto y ser encontrado después. Todo el que no come baja de peso, pero hay algunos que tienen un metabolismo que en vez de tener arena en el motor, tiene piedras y les va a costar más. Ellos tienen que hacer una oda a la paciencia, sin frustración. Todos podemos bajar de peso, pero en diferentes tiempos”.

Yaisy se hace cargo de los eternos rebotes de muchas personas que viven en las dietas yo-yo. Afirma que eso pasa porque ‘lo que con furia se toma, con furia se deja’. Afirma que las personas deben entender que la dieta no es para bajar de peso, sino para tener una mejor calidad de vida y con ello tener una forma de alimentación estable en el tiempo.

-Desde una mirada filosófica, el modelo de belleza es el delgado. ¿Las mujeres de 50, 60, deben seguir luchando por tener cuerpos de 20 años?
“No es verdad que sólo basta con sentirse bien, verse bien también es importante y por eso, se busca llevar el peso al menor posible y donde uno se sienta cómodo porque ello sube la autoestima. Pero hay que tener presente que no todo es tener el cuerpo perfecto de una niña de 20 años, no hay que enrollarse tanto con el tema de la figura.
“El cuerpo tiene que cambiar, porque esa es nuestra historia y por eso, tiene que haber un minuto de parelé al pabellón. Si uno parte joven cuidándose, probablemente nunca entrará al pabellón, pero es un hecho que ninguna persona que ha entrado 8 veces a éste buscando una figura perfecta puede decir que es una persona plena”.


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