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Triste radiografía: los chilenos toman poca agua y prefieren las bebidas a los lácteos

Asimismo, el consumo de frutas, verduras, legumbres y pescado es muy bajo. Especialista afirma que es necesaria mayor información y educación.

02 de Septiembre de 2015 | 16:25 | Emol
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EFE

Ayer, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió que los alimentos ultraprocesados están perjudicando enormemente la salud de los latinoamericanos, quienes hoy prefieren la comida rápida y las bebidas azucaradas, a las dietas nutritivas más tradicionales.

Esto, según el organismo, está impulsando un incremento en las tasas de obesidad de la región, algo que se viene diciendo desde hace algún tiempo y que parece no preocupar mayormente a los habitantes del continente, entre ellos a los chilenos.

De hecho, según un estudio realizado en conjunto por el Centro de Estudios Avanzados de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Playa Ancha (Upla), y el Instituto de Nutrición y Tecnología de Alimentos (Inta) de la Universidad de Chile, entre 1987 y 2007 el consumo diario de bebidas aumentó de 116 cc diarios a 289 cc per cápita. Es decir, en 20 años, los chilenos aumentaron el consumo de bebidas en un 151%.

Sin embargo, las bebidas azucaradas no son las únicas responsables del aumento en el peso de los chilenos. Según Mirta Crovetto, decana de la facultad de Ciencias de la Salud de la Upla, en el país también se cometen grandes pecados capitales, relacionados con el bajo consumo de:

- Agua potable

- Frutas, verduras y legumbres: esto significa que los chilenos comen poca fibra dietaria importante para varios procesos de mantención de la salud y protección cardiovascular.

- Pescado graso, buena fuente de Omega 3.

- Leche o productos lácteos, que están siendo desplazados por las bebidas gaseosas.

"Nuestro perfil alimentario no es bueno en este momento y tenemos que hace un llamado a consumir productos más naturales, a volver a nuestras preparaciones tradicionales, porque nuestra dieta tiene un alto componente de productos ultraprocesados que son grandes aportadores de densidad energética, grasas saturadas, azúcares agregados y sal", señala Crovetto.

Según la especialista, esta triste radiografía es en gran medida consecuencia de la falta de una información o educación alimentaria en los hogares y las familias, que les permita hacer una elección más correcta sobre los alimentos que necesitan.

El problema -estima Crovetto- es que sin la información y educación necesarias para modificar conductas, "es muy difícil que podamos lograr cambios en un tiempo menor a 15 años".

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