Ya en el 2010, y con motivo del terremoto en Chile, González se unió a otros tenistas para ayudar a la población.
Archivo, El Mercurio
MIAMI.- Fernando González está ad portas de comenzar su participación en el Masters 1000 de Miami, el que pasará a la historia por ser el último torneo que el tenista nacional disputará profesionalmente.
Pero anexo a lo deportivo, el oriundo de La Reina se ha dedicado a realizar una serie de actividades sociales. Una de ellas es apoyar, junto a un grupo de tenistas latinoaméricanos, la campaña "Un techo para mi país", una organización que busca reducir la extrema pobreza en América Latina y facilitar el acceso a una primera vivienda.
"En América Latina se necesitan muchas cosas así, aunque quedan muchas otras por hacer", señaló el "Bomardero de La Reina".
"Sabemos que en América Latina hay una clase social baja bastante grande y cada vez más, por la economía mundial, se está haciendo más grande. Poder ayudar a la gente a construir su primera casa es muy bueno y quiero seguir colaborando con ellos en los próximos años", explicó el tenista argentino ya retirado Guillermo Cañas.
Otros reconocidos tenistas hispanos se sumaron también a la lucha contra la pobreza en América del Sur, como el argentino Juan Ignacio Chela, que destacó a Efe que "la situación en latinoamérica puede mejorar" de manera que "es muy importante que cada uno pueda aportar su granito de arena para que otros puedan estar mejor".
El tenista ecuatoriano Nicolás Lapentti, alejado de las pistas profesionales desde el año pasado, comentó que "poder ayudar a tantas familias con tan poco lo hace muy especial".
"Tuve la oportunidad de conocer a la gente de 'Un techo para mi país' en Ecuador y ojalá en el futuro se puedan hacer cosas interesantes", añadió.
Sobre la situación particular de su país, Lapentti afirmó que "es complicada, ya que hay muchísima pobreza". Sin embargo, reconoció que "siempre hay gente buena que quiere ayudar y echar una mano". "Es un camino largo pero ayudando se puede” apuntó el ecuatoriano.
El director de "Un techo para mi país" en Estados Unidos, Nico Berardi, comentó a Efe que esta organización pretende construir viviendas para los más necesitados de América Latina.
"En el año 2000 nos propusimos construir 2.000 casas y terminamos construyendo 5.700. En el 2001 hubo un terremoto en Perú y en el Salvador y este mismo grupo de jóvenes partieron con un camión lleno de casas para construir en esos país", recordó Berardi.
Según explicó, "esto fue un movimiento que empezó en Chile en 1997 y se empezó a expandir gracias al boca a boca". Actualmente este proyecto se desarrolla en 19 países de América Latina y ha movilizado a más de 510.000 jóvenes de América Latina durante sus 15 años de existencia.
Durante este tiempo, "Un techo para mi país" ha construido más de 86.000 viviendas de emergencia: una pequeña casas donde cada familia sólo paga el 10 por ciento del valor total.
Además de construir casas, esta organización ofrecen "planes de habilitación social, de salud y de educación, microcréditos, asistencia jurídica y capacitación de oficios" para las familias más vulnerables de América Latina, según explicó su portavoz.
Berardi reconoció que esta organización se ha convertido en un movimiento juvenil en estos países de América del Sur, en tanto que "ha conseguido atraer a los jóvenes de las nuevas generaciones", pese a que "muchos de los partidos políticos y organizaciones más establecidas no han encontrado una manera de atraerlos".