SÍDNEY.- La última ballena esperma que seguía con vida de las 53 que quedaron varadas esta semana al sur de Australia murió hoy sofocada tras horas de agonía flotando junto a los cadáveres de los otros cetáceos, informaron las autoridades.
"Intentamos el rescate por todos los medios posibles, pero cada vez era más remota la posibilidad de salvar al animal, y finalmente falleció", explicó el portavoz del Departamento de Fauna y Parques Naturales de la isla de Tasmania, Chris Arthur.
Previamente, los científicos ya habían agotado sus esperanzas de sacar con vida a la ballena.
El cetáceo murió a causa de una asfixia derivada de un exceso de calor provocado por la capa de grasa que tiene debajo de su piel para protegerle del frío, pero que le sofocó en estas aguas más cálidas.
Además, el descomunal tamaño de los animales, de entre 12 y 18 metros de longitud, había impedido sacar los cadáveres del lugar de la costa de Tasmania donde quedaron atrapadas el pasado jueves, cuando fueron avistadas por primera vez.
Las tareas de rescate también se vieron perjudicadas por un fuerte temporal y la localización, cerca de la desembocadura de un río y con la marea baja.
El pasado noviembre, unas 150 ballenas piloto de aleta larga perecieron asfixiadas en Tasmania, donde se produce el 80 por ciento de estos sucesos en Australia.
También aquel mes, otros 65 cetáceos de la misma especie quedaron varados en otra playa del sur del país y sólo once lograron volver mar adentro ayudados por las autoridades, ecologistas y voluntarios.