Las protestas siguen en Río de Janeiro.
ReutersRÍO DE JANEIRO.- Una manifestación que pedía la salida del impopular gobernador de Rio de Janeiro Sergio Cabral terminó con la invasión, sin resistencia de las autoridades, del concejo municipal de la ciudad.
La protesta, convocada a través de las redes sociales por el grupo anarquista "Black Bloc", reunió a unas 700 personas. La marcha fue hasta la fiscalía, donde se exigió una investigación al gobernador por corrupción, y terminó con la entrada de unos 50 manifestantes al ayuntamiento.
Unas 50 personas entraron sin enfrentar resistencia al lugar. Una foto divulgada en las redes sociales muestra a los manifestantes en las escalinatas del antiguo edificio.
La policía, que desplegó a unos 380 efectivos para custodiar la marcha, cerró los accesos para evitar que otros manifestantes entraran y negocia la salida de los invasores. Según el canal Globo News, ya algunos abandonaron el concejo.
"¡Fuera Cabral!", repetían los manifestantes, la mayoría jóvenes estudiantes. "Cabral está ante una bola de nieve que terminará en un impeachment (juicio político) o su renuncia. Si no está dispuesto a escuchar a la gente que se vaya", dijo uno de los organizadores de la protesta.
Los manifestantes exigen además la desmilitarización de la policía estatal, heredada de la dictadura (1964-1985) y cuyos métodos son cuestionados.
La popularidad de Cabral ha caído a 12%, la más baja para un gobernador en todo el país. Durante la visita del papa Francisco a Rio de Janeiro, la semana pasada, se registraron varias manifestaciones contra el gobernante.
"Esta lucha es infinita", dijo un joven que se identificó como Verano (20), y que cubría su rostro con la máscara de Guy Fawkes, popularizada por los activistas de Anonymous.
En junio, más de un millón de manifestantes se volcaron a las calles para exigir mejores servicios públicos y denunciar el importante gasto público en estadios para la Copa del Mundo de 2014 y la corrupción de la clase política.
Las manifestaciones se mantienen a menor escala, pero liderada por grupos radicales, donde cada protesta termina en violencia.
"La violencia hizo que los políticos cambiaran su forma de reaccionar" a las reivindicaciones de las protestas, consideró otro manifestante, que pidió ser llamado Pedro y que escribe en un blog crítico al gobierno de Cabral.
La presidenta Dilma Rousseff "asumió que participó de la lucha armada. Ellos (la dictadura) decían que eran bandidos, terroristas, pero la historia los transformó en héroes. ¿Quién sabe si los vándalos de hoy son los héroes de mañana?", lanzó.