Obama es una de las atracciones de la Cumbre de Las Américas.
AFPCIUDAD DE PANAMÁ.- La Cumbre de las Américas que propicia un histórico encuentro entre los presidentes Barack Obama y Raú Castro se inició este viernes en Panamá, donde Cuba participa por primera vez en este foro.
La cita, que se celebra en el Centro de Convenciones Atlapa, se inició a las 21:40 horas de Chile, con la presencia de dignatarios de los 35 países del continente, en medio de la expectativa por el primer encuentro entre un presidente estadounidense y uno cubano en más de cinco décadas de conflicto bilateral.
El presidente estadounidense, Barack Obama, y su par cubano Raúl Castro tendrán probablemente una conversación el sábado, señaló una fuente de la Casa Blanca este viernes.
"Claro que nosotros prevemos que haya una oportunidad para que se vean durante la cumbre mañana (...) Esperamos que tengan una reunión", al margen del foro hemisférico, dijo Ben Rhodes, asesor de Obama, a los periodistas.
El encuentro de Obama y Castro ocurre casi cuatro meses después de que ambos líderes anunciaran el inicio de las negociaciones para restablecer sus relaciones, rotas durante más de cinco décadas.
Obama y Raúl Castro están sentados en la segunda de tres filas, separados sólo por los presidentes de Ecuador, Rafael Correa, y de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén, en un estrado que tiene de fondo las banderas de los 35 países del continente.
"Esta cumbre de Panamá tiene un contenido tan especial (...) es la primera vez en la historia de las Américas que se reúnen en la misma mesa los 35 jefes de Estado y de Gobierno", afirmó en su discurso el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, al calificar la cumbre de "histórica".
Entre el aplauso de los dignatarios, Insulza saludó el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos para la normalización de relaciones, anunciado por Obama y Castro el pasado 17 de diciembre.
"El diálogo es el mejor camino para resolver las diferencias", subrayó.
Este es el primer encuentro de un mandatario estadounidense y uno cubano desde que en 1956 Dwight Eisenhower y Fulgencio Batista también se vieron en esta ciudad.
La imagen de un apretón de manos, ampliamente esperada, inmortalizaría el momento que refrenda esa histórica decisión, por lo que sería muy diferente a la foto del breve saludo de 2013 en el funeral de Nelson Mandela.