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Ocho grupos y músicos comparten esta antología de paisajes sonoros de la región de Valparaíso.

04 de Marzo de 2014 | 09:13 |
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Compilados, antologías y toda clase de discos de "varios artistas" se han vuelto con frecuencia un recurso explotado para reciclar y volver a vender grabaciones ya conocidas, pero un disco como R viene a recordar la utilidad de esta herramienta si se trata de dar a conocer música nueva. Recolector es un sello de la región de Valparaíso dedicado desde 2012 a editar música nueva y a reeditar grabaciones recientes aunque inadvertidas, y este compilado es la mejor manera de internarse en sus propuestas.

Música instrumental, pop, punk rock, electropop, la oscuridad del dark, el ruido que hay en el noise de guitarras y la contemplación del shoegaze conforman un índice posible del compilado. Bien puesto al comienzo como bienvenida sin palabras, Fotogramas parte con una muestra del EP Instrumental (2012) grabado por el músico Daniel Vargas antes de la actual alineación de trío de ese grupo: evocadora como el título "Otoñal", la canción tiene de todos modos una base de rock que convive bien con su posible carácter de banda sonora. Así como es natural desde ahí el paso a la luminosidad pop templada de Gatocochi, sea un solista o un grupo, también lo es el contraste que trae luego el punk rock con voz de mujer y olor a ron descrito por la banda porteña Los Fjuiiith.

Hay una línea editorial común y hasta una línea argumental en la secuencia de estas canciones. Ciervos hacen electropop estricto (y, lo mejor, con letras bien pronunciadas, una rareza absoluta en el pop chileno), y tiene sentido transitar desde ese sonido a las mismas bases electrónicas pero ahora con la voz más lóbrega de Oseas Martínez al servicio de versos sobre la muerte del rock entre otras imágenes. Ya en esa relativa oscuridad no hay vuelta atrás: viene el dark declarado de Flores de Bach en una canción que empieza con la revelación de un gran arbusto negro que cayó del cielo. Y es casi historia del rock poner a continación de una canción dark otra noise, pero noise según lo entendían bandas como Lush (1988), Cranes (1988), en parte Curve (1990) o por supuesto My Bloody Valentine (1984): ruido hecho no con electrónica sino con electricidad de guitarras, sedante y con melodías pop para voces de mujer. Entre dream pop y shoegaze, para usar palabras de la época. Así se oye Veló, el penúltimo grupo antes de la rúbrica contemplativa puesta por Antonio Duarte al cierre de este compilado de doble efecto: R permite descubrir música nueva y redescubrir al mismo tiempo lo cíclico que resulta volver sobre el sonido que encierran palabras como dark, noise, dream pop, shoegaze.

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