El Departamento de Justicia argumentó que ello supone una "discriminación sexual" en perjuicio de las niñas biológicas, a las que se les obliga competir contra niños, y a compartir con ellos espacio íntimos, como vestuarios y baños.
Se detectaron fallos estructurales en los sistemas de control, lo que facilita a los jóvenes evadir la medida que rige desde hace tres meses.