El Tribunal Supremo de Reino Unido zanjó la disputa judicial que se mantiene desde 2016, rechazando la apelación de Uber y resolviendo que la gigante estadounidense de transporte deberá considerar a los conductores que presentaron la denuncia como "trabajadores" y no como "autónomos" en ese territorio.
Esto significa, por ejemplo, que los conductores de la plataforma, hasta ahora considerados trabajadores independientes, tendrán derecho a salario mínimo o a vacaciones pagadas.
La decisión, además, sentará jurisprudencia en la justicia británica, por lo que podría afectar a otras plataformas digitales con modelos colaborativos.
Uber había apelado ante el Tribunal Supremo tras haber perdido en dos ocasiones ante la justicia británica, en 2017 y 2018.
Así, el máximo tribunal británico dio la razón a una veintena de conductores de Uber, que estimaban que merecían el estatuto de empleados, visto el tiempo que pasan conectados a la aplicación y al control que ejerce el grupo, por ejemplo, sobre su evaluación.
Uber declaró este viernes que respeta la decisión de la justicia británica y que va a iniciar consultas con sus conductores en el país.
"Vamos a consultar a todos nuestros conductores en el Reino Unido para entender qué cambios desean", señaló en un comunicado Jamie Heywood, responsable del grupo estadounidense para el norte y el este de Europa.
La empresa mantuvo, a lo largo de esta larga batalla judicial, que los choferes son independientes, ya que eligen sus horarios y lugares de trabajo y forman parte de varias aplicaciones al mismo tiempo.
A partir de ahora, los conductores que presentaron la denuncia podrán acudir ante un tribunal para obtener una indemnización y otros podrán también pedir ante un juez que se les reconozca como empleados.
Desde Uber, en tanto, recalcaron que la decisión "únicamente se centra en los socios conductores que fueron parte del litigio y no abarca a todos los que usan la aplicación. Tampoco tiene relación con los repartidores que generan ganancias flexibles con Uber Eats".