Son al menos tres los episodios donde el Partido Comunista se ha enfrascado en una rencilla con el Gobierno, cuestionándolo por sus decisiones, incluso cuando éstas atañen a otros poderes del Estado.
Los días de arenga a Daniel Jadue afuera de los tribunales de justicia llevaron a que el subsecretario del Interior, Manuel Monsalve, comentara que "la justicia no es para transformar a las fuerzas política en barras", lo que fue interpretado por el timonel de la tienda, Lautaro Carmona, como una "descalificación gratuita".
Luego, vino la salida de Juan Andrés Lagos, histórico militante comunista, como asesor de Monsalve, lo que levantó una polvareda que no cede desde fines de junio. Lagos acusó al Gobierno de
ceder ante presiones -de la oposición-, y Carmona, deslizó la idea del
anticomunismo.
El fin de semana, el PC volvió a arremeter, con acusaciones de "montaje" al operativo policial que se realizó en cinco comunas de la capital, entre ellas, la población Villa Francia en Estación Central. La tienda comunista salió cuestionar las razones de allanar un lugar donde ellos reivindican la memoria, pero sin criticar el hallazgo de armas y material explosivo. Carmona habló de que no se afecten "lo que yo llamaría incluso patrimonios inmateriales", en referencia a un comedor solidario que fue parte de los operativos.
La ministra vocera de Gobierno, Camila Vallejo, también militante de la colectividad, ha salido a responder en el debate público cada una de estas ofensivas, mientras que a inicios de julio intentó descomprimir el ambiente, al señalar que "no toda diferencia que se tiene con los partidos circunstancialmente son tensiones".
Pero sólo tres días más tarde, la ministra del Interior, Carolina Tohá, terminó reconociendo -en conversación con Tele13 Radio- que "efectivamente han sido varias diferencias complejas, que se han una sumado a otras". Es decir, habría algo que va más allá de lo circunstancial.
Los round que ha iniciado el PC abren varias hipótesis respecto a lo que pudiera ocurrir en su interna. Para algunos, no hay estrategia detrás, sino que mas bien una suerte de "fijación" con una narrativa propia en medio de un desprestigio de las ideologías, lo que de paso abre una tensión interna en el choque de generaciones que conviven en la tienda comunista. Otros, en tanto, apuntan a una conducta propiciada por el año electoral.
Lo concreto es que hay efectos se ven más allá de la polvareda que se ha levantado cada tanto: hay, a esta altura, reconocidas discrepancias con el Gobierno del Presidente Gabriel Boric, pero ¿Cuánto de lo que ocurre en la interna de la tienda es reflejo de ese malestar con el Gobierno del que forman parte?
La idea de la fijación, lo identitario y generacional
En su columna en El Mercurio de Valparaíso, el rector de la UDP, Carlos Peña, plantea la idea de que no hay estrategia, sino que pareciera haber una conducta que se explicaría por la reducción de su identidad a la memoria.
"En esta época deslavada de ideología, o donde la ideología ya no entusiasma, el partido (PC) y algunos de sus integrantes, en especial los más viejos, encuentran en su condición de luchadores perseguidos y acosados, de víctimas más o menos heroicas, una experiencia compensatoria de la realidad de hoy. Una realidad yerma donde ellos, lo saben para sus adentros, tienen poco y nada que decir", señala también columnista.
Añade que por supuesto, el PC y algunos de sus miembros han sido perseguidos, especialmente en dictadura, pero la tienda "
parece haber retrotraído y a la vez reducido su identidad a esa memoria y a esa experiencia, como si se hubiera fijado en ella (fijado en el sentido psicoanalítico) y entonces cualquier experiencia actual quedara empapada con esa experiencia recordada".
Aquello, según su planteamiento, explicaría la conducta del PC en los tres hechos antes nombrados: "que el despido de Juan Andrés Lagos sea visto como un signo poco menos que de marcatismo, la prisión de Jadue como una persecución política y el allanamiento a Villa Francia como una agresión a la clase trabajadora de la que el partido sería, por supuesto, una conciencia esclarecida. Y todo sumando simplemente como anticomunismo".
Ascanio Cavallo planteó, por su parte, una tesis similar en Tele13 Radio esta semana: "esto parece confirmar la existencia como de dos partidos comunistas; una que entiende que debe lealtad al gobierno en la que participa, y la que quiere hacer su punto ideológico".
Añadió que "hay una especie de fosa que se va ampliando entre esta directiva que tiene muy fresca la memoria de los años de Pinochet, como Carmona, Juan Andrés Lagos y otros, con respecto del PC que está en el gestión de la política, como la ministra Vallejo, la ministra Jeannette Jara y otros. Es raro, porque cuesta imaginar cómo va a subsistir este partido en el futuro", en alusión a la pérdida de relieve que representa Carmona cuando éste salga de la presidencia del PC.
El factor "año electoral"
Hay otra teoría dando vueltas al interior del oficialismo, las que no distan mucho de la idea de lo identitario o la conservación de algunos pensamientos más asociados a los históricos, pero aquí sí aparece la idea de una suerte de estrategia, al menos de cara a las elecciones internas y a los comicios de este y el próximo año.
De acuerdo a El Mercurio, algunos personeros oficialistas apuntan a que las polémicas serían sólo desde una parte del PC, más ligados a Carmona, Lagos y Jadue. Otros, en tanto, dicen que tendría que ver con la necesidad de mantener la "identidad" del partido en un año especialmente complejo para los comunistas, con la discusión del Congreso Ideológico en marcha que terminará probablemente con la renovación de la mesa directiva, y a mesas de las elecciones que medirán quién tiene mayor poder en la izquierda.
El presidente del PPD, Jaime Quintana, dijo al citado medio que "un sector del PC está traicionando su propia historia que lo caracterizaba como uno muy leal a los gobiernos de los que formaba parte, incluyendo al de Bachelet. Quizás tienen algo en particular con el Presidente Boric, eso lo tienen que decir ellos, pero sería bueno que retomen su tradición".
Por su parte, el diputado PS, Leonardo Soto, fue por la teoría de una disputa interna por estar o no al lado del Gobierno, tarea que, a su juicio, deben definir, "con el objeto de no debilitar con este tipo de críticas las tareas que están haciendo el Gobierno y el resto de la coalición".
Desde el FA, el diputado Jaime Sáez, dijo por su parte que el foco debe estar en sacar adelante las tareas asociadas a gobernar, y que "estas polémicas bastante bizantinas, deben quedar a un lado".
La suma de todos los factores
En conversación con Emol, expertos también apuntan a una posible estrategia en año electoral, algo así como la suma de todos los elementos: tomar algunas distancias con el Gobierno y apelar a aquello que genera impacto e identificación, como la memoria.
Nerea Palma, analista política de la Red de Politólogas, comenta que la tienda "siempre ha activado electoralmente esta visión de memoria, porque evidentemente es un trauma muy grande del PC, también del Partido Socialista, pero eso está más presente en el Partido Comunista, por ende, tampoco me extraña que sea una temática relevante para sus electores".
De todas formas, comenta que pese a estas diferencias que pueden existir con el Gobierno -incluso desde la campaña- y las críticas cruzadas, "la coalición de gobierno, FA con PC, ha sobrevivido a pesar de estos encontrones (...) o me imagino un Gobierno actual donde el Partido Comunista deje de estar en la coalición".
Por su parte, Tomás Duval, académico y analista político de la U. Autónoma, comenta que "puede ser, en lo más pragmático, una cuestión electoral ya que ahora el PC deberá competir en las izquierdas con un FA constituido como un solo partido y un presidente con un nivel de aprobación que -probablemente- con el tiempo podría mejorar. En ese sentido, marcar ciertas diferencias con el Gobierno tendría algún rédito político. Hay que recordar que el programa político fue la fuente de sustento del PC y poco se ha cumplido", indicó.
El analista suma dos elementos adicionales a la ecuación; "un problema del gobierno y el PC, son los temas de seguridad pública carentes de un agenda política en esta materia, lo que los lleva a una visión más bien discursiva con la opresión y o violencia de las fuerza de seguridad pública".
El otro, es la "cierta cohesión de los militantes PC que ocupan cargos en el gobierno, lo que le ha dado consistencia y coherencia en la acción política al Gobierno, pero eso al mismo tiempo, provoca una tensión con el PC y sus militantes (Jadue o Lagos) lo que podría tener ribetes generacionales también".