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Chile y Marte: Los escenarios de la guerra espacial que sostienen EE.UU y China

Una de las aristas de la nueva carrera espacial para llegar al planeta rojo tiene lugar en Chile, donde Estados Unidos pidió al gobierno poner fin a un acuerdo astronómico con el país de Xi Jinping.

24 de Marzo de 2025 | 06:06 | Redactado por Sofía Campos, Emol.
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Imagen generada de un helicóptero de la NASA en Marte.

EFE/NASA
"Vamos a conquistar las vastas fronteras de la ciencia, vamos a conducir a la humanidad al espacio y plantar la bandera estadounidense en el planeta Marte", dijo Donald Trump en su discurso inaugural de su nuevo período presidencial en EE.UU.

Con estas palabras el mandatario estadounidense hizo recordar las palabras de John F. Kennedy en 1961, en el que se comprometió con llevar un hombre a la Luna. Con su discurso Trump también dio paso a una guerra espacial con China, potencia que busca llegar al planeta rojo por su propia cuenta.

Por esos años la carrera espacial era una de las aristas de la Guerra Fría con la Unión Soviética, país que le llevaba ventaja a EE.UU. al poner el primer satélite en órbita -el Sputnik 1-, y al primer hombre y mujer en el espacio.

Décadas después, la carrera espacial vuelve a ser una competencia internacional, esta vez entre China y EE.UU.

En conversación con El Mercurio, el astrónomo José Maza, Premio Nacional de Ciencias Exactas 1999 y autor del libro "Marte, la próxima frontera", mencionó que "estamos en una carrera espacial para llegar a Marte y probar que la tecnología de un país prevalece. Por un lado está China y por el otro EE.UU., que tiene o tenía una alianza estrecha con Europa, Canadá y Japón".

"Sin embargo, con lo que está pasando (a nivel de política exterior) es muy difícil que Europa se sume a EE.UU., por lo tanto, creo que China va a ganar", mencionó Maza.

En esa misma línea, el investigador del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines (CATA) y académico de la UNAB, Ricardo Demarco, dijo al citado medio que la presión sociopolítica es distinta a la del contexto de Guerra Fría, "pero sí es verdad que los actores principales para llegar a Marte son EE.UU. y China".

Además, agregó que "el país que llegue primero tendrá un papel clave en la exploración espacial".

¿Cómo es el viaje a Marte?


Según expertos, la dificultad para llegar al planeta rojo radica en la extensión del viaje. Con la tecnología actual, la travesía se extendería por seis a nueve meses.

"También hay que considerar que Marte y la Tierra giran alrededor del Sol y no es llegar y lanzar una misión en cualquier minuto. Hay que esperar ventanas de lanzamiento -las que se dan cada dos años- para minimizar el tiempo de vuelo", mencionó Demarco.

400 millonesde kilómetros es la distancia entre la Tierra y Marte.
Según los cálculos científicos, los tripulantes deberían pasar en Marte unos 500 días antes de retornar en un viaje que podría durar entre seis a nueve meses. Esto provocaría que la misión para llegar el planeta que está a casi 400 millones de kilómetros de la Tierra se extendiera cerca de dos años y medio, consignó El Mercurio.

Además, "no es un viaje en línea recta, sino que se usa la órbita de transferencia de Hohmann, la forma más eficiente en términos de gasto de combustible. Las naves que la usan viajan todas a una velocidad similar", dijo Eduardo Bendek, científico de la NASA.

"Otras formas de propulsión y nuevos motores que quieran viajar en línea recta aún están en un estado de desarrollo muy inicial", agregó Bendek.

"Para tener un ejemplo, la misión del rover Perseverance (robot de la NASA) y el helicóptero Ingenuity viajó a una velocidad de unos 40 mil kilómetros por hora para recorrer una distancia de aproximadamente 480 millones de kilómetros y para ello tomó siete meses", agrega Demarco.

China versus EE.UU.


Si bien décadas atrás las misiones espaciales tenían a las instituciones gubernamentales como protagonistas, ese rol ha sido desplazado por las empresas.

Un claro ejemplo es el de SpaceX, del magnate millonario Elon Musk, que ya presentó un programa para llegar a marte que se extiende hasta el año 2054 con una colonia marciana habitada por cerca de un millón de personas.

El cohete con el que busca llegar a Marte es el enorme Starship, una nave ha sido compleja para SpaceX, ya que en las octava y séptima pruebas -que se realizaron hace dos semanas y en enero-, explotaron en miles de pedazos en la atmósfera y los escombros fueron a parar al Caribe.

Pese a estos inconvenientes, esta semana Musk publicó en su red social X que "Starship saldrá para Marte a finales del año que viene, con Optimus a bordo (un robot humanoide). Si esos aterrizajes van bien, los aterrizajes con humanos podrían empezar en 2029, aunque 2031 es la fecha más probable".

Según el magnate, los años posteriores hasta 2050 se busca construir bases, invernaderos y otras tecnologías que permitan implementar un estilo de vida sustentable en el planeta rojo.

Además, el empresario detalló que el costo para viajar hasta Marte está estimado en unos US$500.000 por persona.

En esa línea, el investigador del Centro de Investigación en Astronomía de la U. Bernardo O´Higgins, Rafeel Riaz, mencionó a El Mercurio que "Musk imagina un futuro en el que la humanidad se convierta en una especie multiplanetaria, con Marte como la próxima frontera. Su objetivo es establecer una ciudad autosostenible en Marte, utilizando el cohete Starship".

Por el otro lado, China está enfocada en programa de vuelos hasta Marte.

Si bien su misión Tianwen-3 estaba programada para el año 2030, se adelantó para 2028. Con esto, el país liderado por Xi Jinping lograría marcar un hito al ser la primera en ir y volver desde Marte, trayendo consigno muestras de superficie del planeta.

En tanto, EE.UU. ya tendría el camino adelantado, ya que el robot Perserverance ya ha logrado recolectar hasta la fecha 26 tubos de muestras en superficie del planeta, pero deben ser trasladadas hasta la Tierra.

Además, China busca llevar a dos humanos a Marte para 2030 y construir una colonia en el planeta rojo. La misión tripulada se espera para 2040.

La pelea por Chile


Cabe mencionar que la disputa china-estadounidense alcanzó también a Chile. Esto, porque días antes de dejar su cargo en enero, la entonces embajadora de EE.UU., Bernardette Meehan, expresó al gobierno chileno la preocupación desde su país por el Proyecto Observación Astronómica en el Dominio del Tiempo de Fuente Transitoria (TOM) entre la Universidad Católica del Norte y el Observatorio Nacional Astronómico de la Academia China de Ciencias (NAOS).

La iniciativa buscaba construir instalaciones e implementar telescopios en el Cerro Ventarrones, en la Región de Antofagasta, para estudiar objetos cercanos a la Tierra.

El complejo contaba con fondos chilenos estimados en US$80 millones, y tendría la capacidad de rastrear estrellas en órbita pero también de "monitorear satélites, recopilar inteligencia y apoyar operaciones espaciales militares", afirmó un estudio de AthenaLab.

La representante del gobierno de Joe Biden en Chile sostuvo que la infraestructura del proyecto no tenía solo fines académicos, sino que alertó que podría tener efectos estratégicos y de defensa para China.

Lo anterior puso manos a la obra al Ministerio de Relaciones Exteriores chileno. Tras una revisión, se constató que la Universidad Católica del Norte debió solicitar una autorización a Cancillería para firmar el acuerdo.

Ante esto, el gobierno de Gabriel Boric decidió poner fin al acuerdo con el centro chino, por lo que se le comunicó que el proyecto había sido cancelado.

Desde la Embajada de la República Popular China en Chile, liderada por el diplomático Niu Qingbao, emitieron una declaración por el cuestionamiento de EE.UU. al acuerdo del proyecto astronómico celebrado en 2023.

"La cooperación astronómica constituye un componente esencial de la colaboración científico-tecnológica entre China y Chile, desarrollada sobre la base de las ventajas complementarias de ambas naciones. Este intercambio se realiza bajo los principios de respeto y beneficio mutuo, igualdad y voluntariedad amistosa, cumpliendo estrictamente con las leyes y regulaciones chilenas, contando con el apoyo de los gobiernos, universidades e instituciones de investigación de ambos países", afirmaron.

En esa línea, añadieron que "las instalaciones astronómicas binacionales en construcción operan con total transparencia en sus propósitos y funcionamiento, careciendo de cualquier fines inconfesables. Las informaciones sobre la cancelación del proyecto TOM por parte del gobierno de Chile son inciertas".

"Cualquier intento de interferir u obstruir la cooperación astronómica legítima entre China y Chile fracasará".

Embajada de la República Popular China en Chile
"Y la Universidad Católica del Norte, socio del proyecto, ha enfatizado que TOM representa una iniciativa internacional abierta y transparente, disponible para todos que deseen participar, y mostrado plena disposición para colaborar con la Cancillería de Chile en profundizar la comprensión sobre este proyecto", mencionaron.

"Cabe destacar lo paradójico que ciertos países mantienen cientos de bases militares en el extranjero con decenas de miles de tropas estacionadas, mientras se permiten criticar e interferir en las legítimas cooperaciones tecnológicas entre otras naciones",. cuestionaron en el comunicado haciendo un guiño hacia EE.UU.

Además, criticaron que "esta actitud representa un típico ejemplo de hegemonismo y política de poder, lo que el pueblo chileno percibe con claridad. Cualquier intento de interferir u obstruir la cooperación astronómica legítima entre China y Chile fracasará".
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