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A un año del acuerdo por la Paz y la nueva Constitución: Los efectos que provocó en el mapa político

La firma del documento que permitió dar una salida política a la crisis social e iniciar el proceso constituyente, también generó cambios en las coaliciones, la relación entre el Gobierno y el parlamento y en los presidenciables.

12 de Noviembre de 2020 | 08:00 | Por Felipe Vargas Morales, Emol
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Tras horas de negociación, los firmantes del acuerdo salieron a hablar con los medios de comunicación en la madrugada del 15 de noviembre.

El Mercurio.
Este domingo se cumplirá el primer aniversario de la firma del Acuerdo por la Paz y la nueva Constitución, el documento suscrito el 15 de noviembre del año pasado que permitió dar una salida institucional a la crisis social y que dio inicio al proceso constituyente, que tuvo al Plebiscito de hace dos semanas como su primer hito.

En ese contexto, cabe analizar cuáles fueron los principales efectos que provocó ese hecho en el mapa político, el cual tuvo cambios importantes después de la extensa jornada en la que la mayoría de los partidos acordaron, en la sede del Congreso Nacional en Santiago, iniciar una nueva etapa en el país tras el 18-O.

Rechazo del PC y quiebre del FA

El primero de ellos comenzó a ocurrir la misma noche en la que se fraguó el texto, luego de que sectores de izquierda expresaran su rechazo hacia su contenido, sobre todo a la norma que obligaba a la eventual convención constitucional a aprobar todos sus artículos por dos tercios.

Ello, sumado al formato en el que se desarrolló la discusión, el cual fue calificado por algunos partidos como una "cocina", motivo que el PC se restara, aislándose del resto de la oposición. Lo mismo ocurrió con el Partido Humanista y el Ecologista e Igualdad, que días después terminaron renunciando al Frente Amplio (FA).

Unificación de la centroizquierda

Tras la suscripción del acuerdo -y pese a la serie de roces que habían mantenido hasta ese momento debido al fracaso de la Nueva Mayoría y a la política de diferenciación de la DC- comenzó a gestarse la reunificación de los partidos de la ex Concertación, los cuales encontraron en el Apruebo un motivo de unidad.

Y aunque no lograron conformar un comando conjunto de cara al Plebiscito, el dialogo entre los demócrata cristianos y la Convergencia Progresista, integrada por el PS, PPD y PR, se intensificó en los meses venideros, derivando en la creación de la Unidad Constituyente, que sumó al PRO y a Ciudadanos.

Dispersión en Chile Vamos

El acuerdo también tuvo efectos en la centroderecha, la cual tras el 15 de noviembre se dividió entre los que estaban por una nueva Constitución y los que se opusieron a esa alternativa. Entre estos últimos estaba la UDI, que hasta la madrugada de esa jornada estaba en desacuerdo con crear una nueva Carta Magna.

En RN y Evópoli, en tanto, hubo quienes apoyaron al Apruebo y otros al Rechazo. Sin embargo, el efecto no se limitó solo a eso, sino que también generó grietas que luego fueron profundizadas por la pandemia, ya que hubo líderes y parlamentarios que no dudaron en enfrentarse al Gobierno con miras a sintonizar con las demandas del 18-O.

Efecto en los presidenciables

La gestación del pacto incidió también en la hasta entonces incipiente carrera a La Moneda. Desde el 18-O en adelante, la figura que encabezaba las encuestas, el alcalde de Las Condes, Joaquín Lavín (UDI), evidenció una severa caída en su aprobación, mientras su par de Recoleta, Daniel Jadue (PC), comenzó una paulatina alza.

Tras la firma del acuerdo, Lavín no dudó en sumarse al Apruebo y declarar su intención de acercarse a posiciones socialdemócratas, lo cual le permitió mantenerse en el primer lugar. Asimismo, surgieron nuevos nombres, como el del entonces líder de RN, Mario Desbordes, quien fue apuntado como uno de sus gestores.

El análisis a otros factores

En cuanto a los puntos abordados anteriormente, el decano de la Facultad de Gobierno de la Universidad Central, Marco Moreno, comentó a Emol que "estoy de acuerdo con esos puntos y agregaría que el acuerdo puso fecha de término al consenso político que se había instalado en Chile y que marcó los 30 años de democracia a partir de 1989".

"Después del estallido social, con la convocatoria a una nueva Constitución, se pone fin en los hechos a ese consenso y lo que más arriba se reseña, son efectos de ese proceso de término. El otro efecto que tiene el acuerdo es que de alguna manera visualiza el agotamiento del régimen presidencial", añadió.

A su juicio, el pacto constitucional "supone en los hechos una imposición del Congreso, de un parlamentarismo de facto como actor clave y central de la política chilena. De hecho, los parlamentarios fueron los que llevaron adelante el acuerdo, por más que el Presidente Piñera diga que él lo autorizó".

"Fue el Congreso el que lo generó, por lo tanto, eso viene a confirmar la irrupción del Parlamento como un actor más relevante de lo que se entendía", añadió, junto con advertir que lo del 15 de noviembre "abrió también espacio a un periodo de interregno político, en donde lo viejo no muere totalmente, pero lo nuevo no termina de nacer".

"Eso justamente está en proceso, no tenemos una nueva institucionalidad, no hay un cambio relevante todavía en los actores. Entonces, estamos en un proceso complejo que se caracteriza por no tener definido el nuevo escenario. Por eso hay tanta incertidumbre e inestabilidad en los partidos, no se sabe cómo van a actuar", indicó.

Moreno enfatizó que "estamos en un proceso que va a durar un par de años más, hasta que tengamos una nueva Constitución en el segundo semestre de 2022. Por lo tanto, el acuerdo abre un periodo en el que se están redefiniendo o rediseñando un conjunto de instituciones y actores".

"El acuerdo de alguna manera visualiza el agotamiento del régimen presidencial".

Marco Moreno, cientista político
En tanto, el decano de la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo, Eugenio Guzmán, señaló que la obtención del acuerdo abrió una "necesidad de diferenciarse o alejarse del Gobierno. Eso, más su debilidad y los efectos de la pandemia llevaron a la oposición a una actitud más agresiva".

"Si uno pudiera comparar, la mayoría de las interpelaciones y acusaciones ocurrieron durante este año más que en los pasados. Entonces, yo diría que el acuerdo también generó que ciertos sectores de izquierda de alguna manera hayan ido presionando más para la confrontación con el Gobierno", explicó.

Según Guzmán, ello "tuvo como efecto que la antigua Concertación se sumara a eso, ya que evaluaron que esa era la única salida que les quedaba, porque sino iban a ser muy criticados por esos sectores".

Asimismo, el analista detalló que "el acuerdo generó unidad en la oposición, en las acusaciones constitucionales y en una agenda autónoma por parte del Parlamento, como con lo del Sename, el 10%, que eran abiertamente inconstitucionales y el Gobierno quedó congelado y no usó ninguna herramienta".

Finalmente, advirtió en este escenario "el Gobierno no les entregó muchas herramientas a los parlamentarios de Chile Vamos para que estuvieran lo suficientemente alineados y no ha sido capaz de articular propuestas que le permitieran a sus díscolos poder ser una barrera de contención frente a la oposición".
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