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"Una pena muy grande": La cronología y testimonios que dejó el cierre anticipado de la fundición Paipote

Este viernes se apagaron los hornos en una situación que no tiene contentos a los trabajadores de Hernán Videla Lira.

24 de Febrero de 2024 | 14:49 | Redactado por Sofía Cereceda, Emol.
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La fundición Hernán Videla Lira en el último día de la producción de ánodos de cobre.

El Mercurio
En la madrugada del día de este viernes se produjo el cierre de la fundición Paipote. Específicamente a las 6:15 am se apagaron los hornos, y se produjo el último proceso de moldeo de 171 toneladas de ánodos de cobre.

Después de 72 años de funcionamiento, la Empresa Nacional de Minería (Enami) cerró una de las plantas más relevantes a nivel país, lo que afectó profundamente a sus trabajadores. Esto porque la medida se anticipó, -estaba fijado para abril-, dada la crisis financiera en la cual se encuentra Enami

¿Pero cómo se vivió el cierre en la III Región? Según consignó el Diario de Atacama, el momento se vivió con especial emoción, donde en el último ciclo de fundido de la planta trabajaron dos turnos y un total de 240 operarios a quienes Enami, "agradeció por su colaboración y profesionalismo"

Es importante mencionar que el proceso comenzó el jueves a las 17:00 horas cuando se apagó el equipo principal de la fundición, el Convertidor Teniente. "Esa es la última olla de metal blanco", se escuchó entre los aplausos, mientras esto sucedía.

El momento rápidamente se viralizó en las redes sociales y desde la sala de control, fue el superintendente de operaciones, Delso Torres, quien dio la orden y dirigió un mensaje a los operarios.

"Personalmente, les quiero dar mis felicitaciones y gratitud por salir una vez más con la frente en alto a pesar de lo complejo del escenario que nos tocó vivir en este último tiempo, donde mostramos la pasión que sentimos por nuestro oficio como fundidores. Un placer trabajar junto a ustedes", se despidió Torres.

Después de detener el soplado, se continuó con la destilación de gases y la derivación de escorias a horno eléctrico y del metal fundido al convertidor, equipos que por última vez funcionaron en la madrugada del viernes. Pero durante esta mañana se hizo la reconversión del metal en el refino fuego y después se terminó con el último proceso de moldeo.

Cabe mencionar que este plantel entró en operaciones el 26 de enero de 1952 y que ahora suspende temporalmente sus funciones hasta que se construya una fundición modernizada acorde a las exigencias ambientales y tecnológicas del siglo XXI.

"Este día se apagan los hornos, pero no se apaga la gran historia de la Enami y esperamos seguir hacia nuevos horizontes cargados de muchos éxitos y esperanza", dijo el superintendente de operaciones por este hito histórico.

Los trabajadores que estuvieron 50 años en el fuego


El cierre de la fundición dejará sin sus empleos a cientos de trabajadores, quienes no están contentos con la medida, sobre todo porque el cierre se anticipó.

Muchos de ellos entraron en la década del 70', cuando recién tenían 20 años, por lo que dedicaron toda una vida a la fundición Hernán Videla Lira y hoy cuentan sus testimonios con melancolía y rabia por lo sucedido.

Se refirieron a las condiciones de trabajo en el lugar, ya que estas son duras, pero los operarios ya están acostumbrados a las altas temperaturas, al ruido constante de la maquinaria y al sabor a metal en la boca.

Uno de ellos es Wilson Araya quien entró a Paipote en 1972, y este año hubiese cumplido 52 años desempeñando funciones en el lugar. "Entré a trabajar en los que antes se llamaba Planta Fuerza, que ha cambiado varias veces de nombre y ahora se llama Mantención de Suministros", dijo el funcionario en conversación con el Diario Atacama.

Araya llegó a Copiapó a los 20 años, recién egresado como oficial mecánico de la Escuela Industrial de Ovalle, y trabajar en la fundición de Paipote fue su primer y único trabajo. "Me hubiera gustado que la fundición siguiese funcionando. Me da pena por la gente joven, los que entraron hace poco, porque yo entré por la puerta ancha y me voy por esa misma. Pero me hubiese gustado que siguiese la familia Enami".

De mecánico llegó a ser el encargado de mantención de suministro. Esto significa que su área de trabajo era la encargada de proporcionar oxígenos, hidrógeno y otros fluidos al complejo, para mantener el proceso de fundido. Pero lo que más va a extrañar son sus compañeros.

"Pasábamos más tiempo en la planta que en la casa. Porque uno se levantaba temprano, iba y volvía solo a dormir". "Lo más importante son los lazos que formamos. Uno es leal a sus compañeros, leal a la fundición, leal a la empresa. Y es recíproco", agregó.

Asimismo, se refirió a las condiciones del trabajo. Dijo que siempre había calor y ruido "muy por encima de los niveles normales". De hecho, contó que varias veces fueron a revisar y siempre el sonido estaba por sobre los 80 decibeles, que equivale a estar en una habitación con un grito constante en el oído.

Sin embargo, también indicó que la empresa siempre los cuidó y que nunca faltaron equipos de seguridad, y que gracias a estas medidas, ahora los funcionarios están bien de salud.

Wilson también reflexionó sobre lo que hará ahora, pero con nostalgia recordó que pasó gran parte de su vida en Hernán Videla Lira. "No me retiré porque me gusta mi trabajo. La empresa me dio la oportunidad de tener una casa propia, de mandar a mis hijos a las universidad, de saber que ahora tendrá un buen pasar, pero quería seguir ahí, tal vez unos años más", señaló

Con respecto al camino a seguir indicó que tendrá que ver qué hacer con su tiempo libre, pero aseguró que va a viajar con su esposa, que aprovechará de estar con sus hijos y nietos y de ver fútbol.

Por su parte, Jorge Acosta de 73 años, es otro operario que también trabajó toda una vida en Paipote. Él entró como auxiliar de laboratorio químico y ascendió hasta maestro fundidor y analista de oro, plata y oro metálico.

Luego de estar 53 años desempañando funciones en esta fundición dijo en conversación el Diario Atacama que siente "una pena muy grande, porque por culpa de los políticos que no saben dónde están parados van a cerrarla. El problema de Enami es que le falta gente capacitada para dirigirla. Nuestra fundición era la mejor escuela y muchas de las cosas que ahora están en Chuquicamata o El Teniente surgieron de aquí".

"Hoy la mataron. A las seis de la mañana la mataron y por ahí andaba escondido el vicepresidente ejecutivo", dijo con rabia.

Acosta también aseguró que los lazos que construyó con sus compañeros, fueron importantes, y al igual que Wilson, señaló que trabajaban en condiciones duras, pero reconoció que la empresa siempre los cuidó.

"Trabajábamos en una zona muy peligrosa porque tenía mucha contaminación de plomo. Pero siempre tuvimos todos los implementos de seguridad. La empresa siempre se preocupó de eso".

En esa línea sostuvo que "no me dan miedo mis exámenes mis 73 años. Me siento bien: camino, trabajo, hago mi vida. Pero trabajábamos en un ambiente donde estábamos expuestos diez veces lo que la ley dice que se puede de plomo".

Y finalmente aseguró que no cree que tenga silicosis, una enfermedad que afecta a los pulmones y que es muy común en la gente que trabaja en la minería.
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