El humo se eleva tras un ataque aéreo israelí en la ciudad de Gaza, el 22 de marzo de 2025. Imagen referencial.
EFE
El ejército israelí admitió el lunes por la noche que disparó contra un edificio de la Cruz Roja en la Franja de Gaza por error. Según consignaron en un comunicado castrense, pensaron que habían "identificado sospechosos".
En esa línea, el ejército explicó que "hoy más temprano, fuerzas del ejército que operaban en Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, dispararon en dirección a un edificio después de identificar sospechosos".
"Tras verificarlo, se descubrió que el edificio pertenecía a la Cruz Roja, algo que nuestras fuerzas desconocían en el momento del incidente", afirmó el ejército, precisando que abriría una investigación para esclarecer los hechos.
Lo anterior ocurre tan solo horas después de que la ONU declarara que los ataques de la semana pasada que afectaron a edificios de la organización en Gaza, en los que murió un empleado búlgaro, fueron causados por "un tanque israelí".
En ese sentido, el portavoz del secretario general de la ONU, Stéphane Dujarric, mencionó que "según la información actualmente disponible, los ataques que afectaron a un complejo de edificios de la ONU en Deir al Balah el 19 de marzo fueron causados por un tanque israelí".
Un empleado búlgaro de la ONU murió en los ataques, en los que Israel negó toda responsabilidad ese mismo día. Otras seis personas de Francia, Moldavia, Macedonia del Norte, Reino Unido y un palestino resultaron gravemente heridos por el ataque contra la residencia de personal internacional en Deir el Balah, centro del enclave.
"La ubicación de este complejo de la ONU era bien conocida por las partes en conflicto", insistió Dujarric.
Además, aseguró que el secretario general, António Guterres, "condena enérgicamente estos ataques y pide una investigación completa, exhaustiva e independiente".
Cabe mencionar que Israel había indicado la semana pasada que estaba investigando las circunstancias de la muerte del empleado búlgaro de la ONU. Además, tras las acusaciones por parte de Hamás, el ejército israelí había negado tener que ver en el bombardeo y un portavoz militar aseguró que no había habido "ninguna actividad operativa" en la zona.
El portavoz afirmó que tras la reanudación por parte de Israel de los ataques aéreos y operaciones terrestres en la Franja de Gaza, que rompieron la tregua en vigor desde enero, la ONU decidió "reducir la presencia" de sus funcionarios en el territorio palestino por "por razones de seguridad y operativas".
En esa línea, explicó que eso se traducirá en reducir "en alrededor de un tercio esta semana y quizás un poco más" el número de empleados internacionales de la ONU en la Franja de Gaza, lo que contemplaría a una treintena del centenar de personas presentes en el enclave.
Se trata de personal de Unicef, la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Programa Mundial de Alimentos y la Oficina Humanitaria (Ocha).
Pese a eso, insistió en que "la ONU no se va de Gaza".