A dos días de haber jurado nuevamente como presidente de Venezuela, Nicolás Maduro está cada vez más aislado políticamente en el continente. Y es que tras las cuestionadas elecciones de 2024, donde se proclamó ganador sin mostrar las actas de votos, son muchos los gobiernos de la región que han condenado sus medidas autoritarias y la poca transparencia que exhibió en los comicios.
Ni siquiera los gobiernos de izquierda como Colombia, Brasil y Chile se han alineado con el régimen chavista, siendo este último el más enérgico en su rechazo a lo que denominó el Presidente Boric como una dictadura.
"
El gobierno de Nicolás Maduro se ha convertido en una dictadura, en una dictadura que además se robó las últimas elecciones y en Venezuela hoy día no hay libertad", dijo el Mandatario chileno, quien no ha reconocido el triunfo chavista -aunque tampoco el de Edmundo González".
"Yo soy una persona de izquierda y desde la izquierda política les digo el gobierno de Nicolás Maduro es una dictadura y tenemos que hacer todos los esfuerzos internacionales para que se restablezca la ley, la democracia, todos los esfuerzos para que el pueblo de Venezuela tenga el derecho a decidir su propio destino", agregó Boric.
En Brasil, el Gobierno de Lula da Silva manifestó este sábado su preocupación por las "denuncias de violaciones a los derechos humanos de los opositores". "Aunque reconocemos los gestos de distensión por parte del gobierno de Maduro, como la liberación de 1.500 detenidos en los últimos meses (...), el gobierno brasileño deplora los recientes episodios de detenciones, amenazas y persecución de opositores políticos", dijo el Ministerio de Relaciones Exteriores en un comunicado.
El gigante sudamericano no ha reconocido el triunfo de Maduro en Venezuela, es más, ha solicitado que se presenten las actas y que las "fuerzas políticas venezolanas dialoguen y busquen un entendimiento mutuo basado en el pleno respeto a los derechos humanos".
Gustavo Petro, presidente colombiano, es otro jefe de Estado que no ha reconocido el triunfo de Maduro, argumentando que su país vecino no tuvo elecciones libres.
Por tal razón, se negó a asistir a su ceremonia de investidura en Caracas.
No obstante, el Mandatario colombiano plantea que el levantamiento del bloqueo económico que pesa sobre Venezuela y el mantenimiento del diálogo diplomático con el régimen de Maduro permitirá una "nueva posibilidad de expresión libre del pueblo".
El rechazo a la investidura ha llegado también desde República Dominicana, Costa Rica y Uruguay. El gobierno de esta última nación, liderado por Luis Lacalle Pou, sostuvo que el juramento de Maduro fue una "consolidación de un régimen autoritario que continuará gobernando sin ninguna legitimidad democrática".
"Uruguay se solidariza con Venezuela, exhorta a que se respeten los principios democráticos de todos sus ciudadanos, así como los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos los venezolanos y en particular, en el derecho a manifestarse pacíficamente y a ejercer la libertad de expresión", puntualiza el texto.
La cancillería ecuatoriana condenó "el irrespeto de la voluntad popular" y estimó que Maduro "ha tomado posesión de un cargo que ha sido arbitrariamente arrebatado al pueblo venezolano", considerando como el "verdadero y legítimo" presidente al candidato de la oposición Edmundo González Urrutia.
Lo mismo expresó Argentina, quien ratificó como presidente electo a Edmundo González. El Gobierno de Javier Milei condenó al de Maduro por haberse “perpetuado ilegítimamente en el poder” mediante el uso de las fuerzas armadas y grupos paramilitares “sometiendo a su pueblo con prácticas sistemáticas de tortura, persecución y represión”.
"Maduro y sus cómplices han demostrado ser violadores seriales de los derechos humanos y responsables de crímenes atroces que han devastado al pueblo venezolano, provocando una profunda división en la sociedad y un éxodo sin precedentes”, afirmó el documento del Ministerio de Relaciones Exteriores argentino.
A la ceremonia celebrada en Caracas solo asistieron dos jefes de Estado: Miguel Díaz-Canel de Cuba y Daniel Ortega de Nicaragua. Otros países que estuvieron representados por autoridades menores fueron Antigua y Barbuda, Santa Lucía, Granada, Argelia, la República Árabe Saharaui, Burkina Faso, Uganda, Serbia, Bielorusia, China y Rusia.