"En el sector agrícola se nota un cambio de rutina. Al menos en las tardes. Se ve menos actividad y parece lógica la razón", dice un residente de Parral, en la Región del Maule. Esta ha sido una de las zonas más duramente azotadas por las olas de calor en los últimos años, con temperaturas que con cierta frecuencia superan los 35° en verano.
"Y no es solo el sector agrícola el afectado -añade el residente de la tierra en donde nació Pablo Neruda-, sino que también el comercio. Entre las 15:00 y las 17:00 horas no se ve nadie comprando. Pero Nadie. Muchas tiendas incluso prefieren cerrar".
Una mujer que vive en el sector lo confirma: "No se ve gente ni en los supermercados a esa hora. Es evidente que la tempertura afecta con fuerza la actividad. Aunque después, cuando baja el calor, las personas salen bastante".
La temperaturas en otros sectores de esa región también han sido inclementes. En Cauquenes, por ejemplo, se elevaron por sobre los 40° en los últimos días.
El efecto del fenómeno de las altas temperaturas sobre la economía no solo lo perciben quienes observan lo que ocurre a su alrededor y quienes se ven afectados, como los comerciantes o quienes trabajan en el campo, sino que también quienes han estudiado el tema.
Un documento publicado por el Banco Central (BC) -y elaborado por la economista senior de la entidad María Teresa Reszczynski- da cuenta, con cifras, del impacto de las olas de calor en la economía nacional.
Según el informe, "durante el verano, el impacto de la mayor temperatura y menor precipitación en el PIB es mayor que en otras estaciones". Señala, asimismo, que el efecto se "exacerva" con las "olas de calor y épocas de sequía".
El impacto
En específico, el documento de Reszczynski ofrece estimaciones base del impacto del cambio climático. Estas reflejarían un efecto de 0,48% del PIB, luego de un aumento de 0,2° en la temperatura, en relación a los registros históricos.
Las olas de calor, por su parte, tendrían una repercusión de 0,01% en el crecimiento anual del PIB. En relación a esto, Reszczynski señala a El Mercurio que esto "representa específicamente el efecto marginal o adicional que tienen las olas de calor sobre la economía (considerando tres días en un trimestre con temperatura de calor extremas)".
Según el informe, las indsutria silvoagropecuaria sería la principal afectada, al compararla con otros sectores del país.
"El efecto es significativo en industrias tales como Agropecuariosilvícola; Comercio, restaurantes y hoteles, entre otros donde en estos sectores un aumento de 0,2 grados Celcius de la temperatura media respecto de su norma histórica tiene un efecto de -0,81 puntos porcentuales en el crecimiento interanual trimestral de ambos sectores anteriormente mencionados", indica el documento.
"Con la precipitación -añade, en todo caso- se observa un resultado distinto, donde caídas en la precipitación respecto a su norma histórica no necesariamente tiene un efecto negativo en todas las industrias del PIB de Chile".
"Los resultados muestran que el cambio climático tiene efectos negativos sobre el PIB. Específicamente, un aumento de la temperatura tiene un impacto negativo y significativo en la actividad económica para la gran mayoría de las industrias del PIB de Chile", sostiene además en las conclusiones.
Desafíos
El presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), Antonio Walker, explica a El Mercurio que la industria se ha visto en la necesidad de adaptarse.
"Hay que ajustar el tiempo y la frecuencia de riego a los requerimientos de los distintos cultivos para no producir deshidratación en las plantas (...), y también todos los agricultores tenemos que preocuparnos de evitar labores agrícolas en las horas de máxima temperatura, para no contribuir a aumentar los incendios", señala.
Uno de los desafíos para el país, según comentó el exministro de Medio Ambiente Marcelo Mena al medio citado, es incorporar mayor información sobre el impacto que están generando los eventos climáticos en la economía para tomar medidas que mitiguen este efecto.
"En Chile tenemos planes de adaptación nacionales, sectoriales, que son obligatorios, pero que al mismo tiempo también tienen planes de adaptación regionales y comunales. Y eso requiere mayor intensidad de la información requerida para este tipo de modelación", dice.
Y sotiene: "Esto también requiere un conocimiento científico y de la comunidad científica que sea capaz de poder entregar proyecciones hacia adelante".
En tanto, para Claudio Muñoz, presidente de Chapter Zero Chile, quien también habló con El Mercurio, el desafío está en "abandonar el modelo basado en la regulación y avanzar hacia un modelo que logre una efectiva colaboración entre privados y el sector público".